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Opacidad en la Salud de la ciudad

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El día de ayer escuché a una persona platicar sobre un deceso de una conocida, el saber la causa de su muerte me causó furor cuando dijo que este había sido por un piquete de mosquito que a la postre le había generado dengue hemorrágico.

Ahora bien, este tema es delicado y en un momento dado el más indicado para tratarlo sería un médico con la especialidad de epidemiología o infectología, sin embargo, con la observación hecha anteriormente, me gustaría realizar algunas observaciones. Primero traeré a la memoria lo que declaró en la ciudad de Irapuato, el Director de la Secretaria de Salud en el Estado de Guanajuato, Dr. Daniel Alberto Díaz Martínez, el 14 de Septiembre del 2017 que “para el mes de Octubre, aún con intensas lluvias se tendrá estabilidad sobre la enfermedad, pues habrá una constante en los trabajos de eliminación de criaderos y de nebulización de la zona y afirmó que en 3 semanas estaría controlado el dengue en los municipios de León y Celaya.

En este tenor, lo alarmante de esta pandemia se deja de lado y créanme que no encuentro justificación alguna para que se haya tratado con tanta opacidad y desgano este foco de infección que está azotando a todos los guanajuatenses y particularmente a los leoneses.

Discúlpenme porque sé que las comparaciones son odiosas pero traeré a la memoria al Infectólogo Alejandro Macías, catedrático de la Facultad de Medicina durante muchos años, quien ha realizado estudios de esa área en el extranjero, en suma toda una autoridad en materia de Salud y cuando a éste le tocó enfrentar la pandemia de la influenza hace algunos años, contra las opiniones encontradas de algunos que no estaban de acuerdo con él, ponderó que la salud de los mexicanos estaba por encima de los intereses económicos y de esta manera, sin ambages ordenó a través de las autoridades sanitarias correspondientes, cerrar restaurantes, tomar medidas preventivas en cines, teatros y lugares públicos en donde hubiera concentraciones masivas, lo que trajo como consecuencia una gran discusión, pero él en ese entonces, en cadena nacional y ante los noticieros más importantes del país, explicó con claridad y objetividad que éstas medidas buscaban un bien mayor. En este orden de ideas, no es permisible que no se haya alertado a la población de un problema epidemiológico en el Estado y luego con medidas tardías no se declararan zonas o cercos sanitarios en los lugares densamente poblados, puesto que podrían darse casos de dengue, para el cual como es conocido por el mundo médico y no médico, no hay vacuna, no hay tratamiento y lo única forma en que se puede ayudar a un paciente con síntomas de dengue es con analgésicos, hidratación, reposo y medidas generales en su domicilio, es decir sólo con sintomáticos pero si el dengue es hemorrágico sus síntomas son sangrado a cualquier nivel y cambios en el estado de conciencia entre otros y debe ser atendido inmediatamente por el médico ya que puede causar la muerte.

Así las cosas, creo que es conveniente referir que León no era zona endémica, que el vector es el mosco y los criaderos no fueron erradicados y técnicamente me refiero a tinacos de agua abiertos, macetas, llantas, etc. y que los paciente más susceptibles, como para otras enfermedades son los diabéticos e inmunosuprimidos así como los niños y que se extendió por toda la ciudad por la falta de medidas preventivas oportunas y en colonias como Las Brisas, Los Castillos, Ibarrilla, Peñitas, El Coecillo, etc. por mencionar algunas, se han llegado a enfermar varios miembros de una misma familia.

El 13 de agosto del 2017 hubo una declaración que establecía que en el Estado no había alerta epidemiológico y por el contrario se redoblaban esfuerzos para el control del vector, que desde hace 15 años está presente en el Estado.

Conclusión: la salud de los guanajuatenses se debe de priorizar y a los coterráneos no se nos debe de tratar como niños, porque esto es contrario al derecho a la salud que todos tenemos, hay que hablar claro y fuerte cuando se hace necesario y de esta manera los conciudadanos podemos participar más creando conciencia del grave problema al que nos exponemos, en el cual al final del día no es cantando el corrido de José Alfredo Jiménez que reza “ahí en mi León, Gto. la vida no vale nada”. La lectura que damos a este problema de salud es que no existe justificación alguna y son insuficientes las excusas y pretextos que se ofrecen para trasladar la responsabilidad entre quienes son los encargados de cuidar la salud de los guanajuatenses, porque creo que la explicación se la deben de dar a los deudos o familiares que quedaron en la orfandad al haber perdido a un ser querido por falta de eficacia en los programas preventivas no aplicados en su momento.

Galvantorres33@hotmail.com

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