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Tratado de Libre Comercio

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El Tratado de Libre Comercio que todos conocemos por sus siglas TLC, debemos de recordar está comprometido por 3 países que en su momento determinaron que lo más conveniente era firmar un tratado que beneficiaría a las economías, las relaciones internacionales, culturales y también todo se hizo después de las negociaciones en franca cordialidad y aunque el desarrollo en estos últimos años en el TLC se ha proyectado, fue firmado en la administración del gobierno encabezado en aquel entonces por el Presidente de la República Carlos Salinas de Gortari.
El Tratado de Libre Comercio se armó en México por el Secretario de Comercio, Serra Puche, y por un equipo encabezado por Herminio Blanco y Pedro Aspe, y debemos de aceptar que hicieron un trabajo extraordinario defendiendo los intereses de los mexicanos, de hecho casi de inmediato en los medios subsiguientes se logró un cambio radical, pues nuestro país se convirtió en el tercer socio comercial de Estados Unidos, después de Canadá y Japón, y la balanza comercial que demostraba un déficit para México cambió en el otro sentido.
Habrá que reconocerlo, se hizo un trabajo que llevó muchos asesores como el grupo encabezado por el Ing. Guillermo Güemes y muchísimos más especialistas en materias económicas, financieras e industriales, y los tres países durante muchos años transitamos aceptablemente bien y aunque Estados Unidos rompió los acuerdos en varias ocasiones en nuestro país, y nos afectó, logramos salir avantes. Ustedes recordaran el libre paso del transporte mexicano a Estados Unidos y el veto, aunque fue temporal, para productos agropecuarios y de pesca.
México se mantuvo firme y podemos decir que si no fuera por el Tratado de Libre Comercio que se firmó en aquel entonces, el México de ahora no sería el mismo, pues hay que poner como ejemplo las inversiones extranjeras, dinero fresco y empleo a muchos miles de mexicanos. Aquí en Guanajuato simplemente tenemos con orgullo una cantidad de miles de millones de dólares de origen japonés, coreano, alemán e italiano; estas empresas están exportando a Estados Unidos; desde la antigua planta que se inauguró en Guanajuato, General Motors, en Puebla con la Volkswagen y en Aguascalientes la Nissan, que se vieron fuertemente consolidadas porque sus productos automotrices se exportan a Estados Unidos y por supuesto que Estados Unidos se ha visto beneficiado porque su industria automotriz, que tiene plantas automotrices gigantescas y que tiene 750,000 empleos, se surten de partes automotrices que se elaboran en México y en Estados Unidos no tienen otra manera más que importarlas de México por su costo, su calidad y su oportunidad en el servicio.
Cambia la administración norteamericana y llega el Presidente Trump, y piensa de una manera totalmente diferente; no habla con cordura sino que lo hace con amenazas y recriminaciones, diciendo que hay un déficit comercial de más de 50,000 millones de dólares al año con México simplemente; pero no toma en cuenta que la industria automotriz y otras muchas más de otros géneros se verían afectadas, pues los autos que se fabrican en Estados Unidos, al quitar la tasa 0, se crearía un arancel que no lo fijaría caprichosamente México sino las reglas de la Organización Mundial del Comercio y que puede llegar de 7% a un 10%, tampoco se ha puesto a pensar el Sr. Trump que en todo Estados Unidos dependen de una manera vital e indispensable de la mano de obra mexicana, porque en primer lugar los quiere correr a todos y los industriales afiliados a la Cámara de Comercio de Estados Unidos están en total desacuerdo en las exigencias del Presidente Trump y en la parte agropecuaria también hay un rechazo pues no han considerado que sin la mano de obra mexicana no se podría recoger las cosechas y su producción se quedaría tirada en el campo; y la industria de la construcción que emplea a miles de mexicanos se vería colapsada.
Este Presidente está tratando de negociar, pero presionando para ceder en algunos aspectos para que se pague esa idea loca que tiene de construir un muro de ignominia.
El Secretario de Economía Guajardo y su equipo de negociadores están en posición firme pero no se ha avanzado en forma sustancial lo que en este momento ya debía de haberse avanzado debido a la intransigencia de los Estados Unidos bajo la política del Presidente Trump, que impide hacer una negociación que sea beneficiosa para los 3 países en forma igualitaria y amenaza con hacer tratados bilaterales y está poniendo como condición que sea revisado este Tratado de Libre Comercio cada 5 años y ya los representantes empresariales en forma unificada han declarado que sería una tontería, pues cualquier inversionista que quiera arriesgar un proyecto de mediano o largo plazo en nuestro país necesita 25 años por lo menos, para tener la seguridad de que su inversión no se pierda. También está el tema de los salarios, que ciertamente en Estados Unidos cualquier persona, inclusive obreros y campesinos ganan en una hora posiblemente lo que gana un mexicano en todo el día. Lo que no se ha puesto a pensar es que ellos ganan demasiados dólares, pero también gastan demasiados dólares para vivir y aunque tienen un remanente, este corresponde a su manera de vivir, pues hay que recordar que las altas pensiones que se tienen en Estados Unidos al momento del retiro, no existen en México. Es importante, pero México no puede aumentar los salarios de una forma desorbitada como ellos pretenden, pues sería la quiebra inmediata de la industria nacional.
El Secretario Guajardo y el Canciller Videgaray han declarado que México es más fuerte que los problemas que se pudieran derivar si no hubiera una negociación y contestaron que si no es correcto para el país lo que haya sobre la mesa, se levantan de la mesa de negociaciones. Hasta este grado hemos llegado y el Presidente Trump se sigue burlando no solamente de todo el mundo, sino especialmente de México.
El Primer Ministro de Canadá Justin Trudeau estuvo la semana pasada en Estados Unidos y se reunió con el Presidente Trump y está semana están aquí, buscando las soluciones para que se tenga éxito en las negociaciones; ya ha declarado: Seguiremos teniendo y tomando muy en serio las propuestas. Y no vamos a abandonar la mesa de negociación, teniendo en cuenta las propuestas que se presenten, sino que las vamos a debatir, vamos a presentar contrapropuestas y tomarnos las negociaciones muy en serio. Vamos a negociar a conveniencia de los tres, solamente así funcionan las cosas. Declaró que Canadá y México trabajaran de manera conjunta para lograr una mayor cantidad de empleos en la región y que sean mejor remunerados. El Presidente Peña Nieto destacó que en México hay más de 3600 empresas con inversión canadiense y también la fuerza del gobierno canadiense, unificado con nuestro país, tuvo momentos muy importantes para que se firme un buen Tratado de Libre Comercio.
La cuarta ronda de negociaciones, ahora en Estados Unidos, termina el día 17, pero ambos han declarado que si es necesario hacer más rondas de negociación, seguirán haciéndose hasta conseguir un tratado que respete la soberanía y la economía en concordancia con los tratados internacionales.
La opinión que se tiene en México es que si bien es cierto que las necedades del Sr. Trump no deben de imponerse y más bien buscar la razón para que siga un buen acuerdo beneficioso para todos. Lo que sí es muy claro es que hasta ahora, después de 4 rondas, todavía no conocemos nada del avance de posibles negociaciones para ampliar o reformar este tratado o formar uno nuevo que recoja las necesidades económicas necesarias de acuerdo a establecer un orden de acuerdo a los convenios internacionales que rigen en todo el mundo como es la Organización Mundial de Comercio, puesto que cuando se firmó el tratado no se contaba con los elementos con los que ahora se cuenta.
Para bien de todo México y porque no decirlo, principalmente de Canadá y también de Estados Unidos, que avancen las negociaciones de una manera adecuada, pero necesitamos urgentemente buenas noticias que aún no tenemos.

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