Me parece increíble que, como se menciona en diversas columnas políticas, el motivo de la nueva iniciativa presidencial enviada al Congreso, para prohibir la doble nacionalidad a candidatos para la presidencia de la república, a gobernador y Jefe de Gobierno de la CDMX, sea con dedicatoria al exgobernador del PAN en Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca.
Un político meramente local, que no se distinguió por una pulcra administración y mucho menos, por haber incorporado una política pública exitosa que pudiera replicarse como referente nacional. Un empresario convertido a político, sin ángel y con un discurso acartonado, sin merecer alguna distinción especial. A eso hay que sumar, que el panista vive fuera del país desde hace tiempo.
Seguramente, debe haber “alguien” más que cuenta con esa característica de doble nacionalidad y que, al más viejo estilo de los regímenes dictatoriales o totalitarios, promulgan leyes a modo, para quitarse posibles enemigos o contrarios políticos, aplicándoles la norma y así, dejarlos fuera de combate. Sería interesante saber, si fuera el caso del empresario Ricardo Salinas Pliego.
Según lo que establece la reforma constitucional, que debería pasar por ambas Cámaras del Congreso y ser ratificada por 17 legislaturas locales, la renuncia a cualquier otra nacionalidad deberá generarse antes del registro a la candidatura que se trate (para presidente de México, gobernador o Jefe de Gobierno de la CDMX). Dicha iniciativa busca modificar los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución.
La iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum, plantea que quienes aspiren a la Presidencia deban ser mexicanos por nacimiento, no tener otra nacionalidad o, en caso de tenerla, renunciar a ella antes del registro como candidato. Además, quien llegue a ocupar el cargo no podrá adquirir o solicitar otra nacionalidad ni invocar ante autoridades extranjeras una ciudadanía distinta de la mexicana.
La mandataria defendió la reforma, bajo el argumento de que “quienes gobiernan deben tener como prioridad el interés nacional. Que el interés superior sea México, ningún otro país”. También dijo, que un gobernador o presidente con doble nacionalidad puede tener intereses vinculados a dos países. Como si el sólo hecho de renunciar a la doble nacionalidad, generaría en automático un legítimo acto de entrega total por los intereses patrios.
Está claro, que la nueva iniciativa de la presienta de México, se suscribe en un nuevo acto totalitario de gobierno, donde la medida de Estado ejerce un control absoluto sobre la vida pública y privada de las personas (candidatos), suprimiendo o reduciendo a la oposición y las libertades individuales. Esté nuevo acto jurídico y político, pretende mayor control absoluto de todas las actividades políticas.
Todo esto nos recuerda a las dictaduras de tipo marxista, donde el fenómeno totalitario no es parte intrínseca de la doctrina que las determina, pero sí parece ser una consecuencia de su aplicación práctica. Las diferentes corrientes marxistas han dado diferentes respuestas al fenómeno desde las restricciones que el marxismo impone a una definición particular de dominación política.
¡Pobre México! Nadie hace ni dice nada, mucho menos el pueblo que sigue indiferente a todo.
