Hemos de expresar que estas fiestas patrias, que han durado toda esta semana, han levantado el ánimo de la población en general y eso no quiere decir que los problemas que se tienen de violencia y muchos más de pronto se terminaron; pero se notó en todo el país independientemente de las diferentes ideologías políticas el deseo de vivir felices todos en paz en México.

Hay un factor importante a considerar. Durante dos años las celebraciones fueron reprimidas por la presencia de la pandemia del COVID 19 y ahora ante la disminución manifiesta de los contagios de esta terrible enfermedad, que tanto daño le hizo a todo el mundo y especialmente a nosotros en nuestro país, pues hemos gozado de una manera presencial estas fiestas patrias en este año y no nos imaginábamos que ese efecto diera tan buenos resultados.

Por supuesto que el Grito de Independencia, celebrado en diferentes formas en todas las ciudades del país, pero con el mismo espíritu patriótico, tuvieron un lucimiento inesperado y lo más importante se puede decir fue que el pueblo, especialmente quienes no tienen mucho acceso a festejos como estos, gozaron en forma extraordinaria.

Daba la impresión que muchas personas que necesitaban tener ganancias tan necesarias en estos tiempos, se vieron beneficiadas, pues hubo un aumento más grande de lo esperado de puestos de comida y antojitos mexicanos, y por tanto la derrama económica se hizo notar en todo el país. Verdaderamente se necesitaba un motivo de aliento para que tomemos el deseo de lograr un espíritu renovado de trabajo.

Los desfiles militares le dieron un realce significativo, especialmente en la Ciudad de México, donde hubo un derroche de disciplina, entusiasmo y perfección, tanto en la Guardia Nacional, como en las Fuerzas Armadas y el Ejército Nacional. Sentimos una alegría porque sabemos que una vez más podemos confiar en las Fuerzas Armadas para preservar nuestra soberanía y cumplir con las tareas que se les ha asignado. Con gran destreza los paracaidistas, igual que los mejores del mundo, dieron muestra de habilidad y técnica depurada. En resumidas cuentas, el pueblo, principalmente las clases desprotegidas, vivieron momentos de ilusión y de orgullo.

Ahora bien ¿Qué debe pasar después de estas fiestas patrias? Además de que este puente reavivo los servicios turísticos. Por lo pronto que haya un parteaguas y un propósito cierto, que podamos gritar ¡Viva México! Y sentirnos orgullosos de ser mexicanos, pero para eso es absolutamente necesario que renovemos todos sin excepción la decisión de cumplir en cada una de las áreas que nos corresponde: en la escuela, en el trabajo, en el sector privado y en el gobierno.

Esforcémonos todos en general, para lograr un impulso y que no sea un ¡Viva México! De una semana, sino de todo el año. Enarbolemos nuestra Bandera Nacional en nuestros corazones y vuelvo a repetir, pongamos todos un Lábaro Patrio frente a las casas, para que con eso indiquemos que los que ahí viven o en las factorías donde se trabaja, se presume de que hay gente trabajadora y honesta que desea la superación de nuestro México; porque todos los mexicanos somos mucho más grandes que los problemas de todo tipo que actualmente padecemos.

Con esta conciencia podemos todo el año gritar con el fervor de ahora ¡Viva México!

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