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VERDADES OCULTAS DE GOBIERNOS PASADOS

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¿Cuántas veces hemos escuchado al pueblo, decir o preguntarse, porque no pasa nada? Prácticamente todos los días, los medios de comunicación hacen señalamientos respecto a diversos temas o actos de políticos en funciones, que guardan silencio o evaden responsabilidades de gobiernos pasados.

El encubrimiento u omisión por parte del gobierno en turno, aparece súbitamente para manifestar que aquí, no ha pasado nada. Da lo mismo en el ámbito federal, estatal o municipal. Sin embargo, el ocultamiento de información, pero, sobre todo, de temas álgidos o “duros” se dan, cuando el mismo partido político continua en el poder.

Siempre o casi siempre, ese político o política en funciones, proviene de la administración pasada, en su defecto, del mismo partido político en el poder, aunque pertenezcan a grupos distintos. La complicidad entre el que sale y el que llega, es mayúscula. Muchas veces, existe un pacto de impunidad del que se va, con quién llega, derivado del apoyo e impulso político, de uno con el otro.

Si en algún momento, el imaginario social llegó a pensar que la llegada de una mujer al poder generaría mayor transparencia y rendición de cuentas, respecto a las acciones del gobierno de su antecesor y, por consiguiente, no toleraría actos de corrupción del pasado reciente, sencillamente no es así. Hasta ahora, no hemos visto diferencia alguna en las formas de hacer política cuando gobierna una mujer o un hombre.

Todos y todas, se cuidan las “espaldas” para que esas verdades ocultas del gobierno pasado no aparezcan en la superficie de la arena política y mucho menos mediática, derivado de la corresponsabilidad y participación directa o indirecta del funcionario en turno, con la administración pasada. Por lo que hoy en día, es posible distinguir entre los secretos, pactos y mentiras, de los gobernantes en turno, que sólo simulan transparencia.

Lo más triste y penoso, es que los actuales políticos siguen pensando que los ciudadanos son estúpidos y que no se dan cuenta de esos ocultamientos, cuando es todo lo contrario. Seguramente, un segmento del pueblo no tiene idea ni interés de esos escándalos que saltan en medios, pero otro gran grupo social, si sabe y está bien informado.

La mayoría de quienes condenan la mentira, entienden que daña la dignidad humana y, con ella, la posibilidad de desarrollarnos como personas dentro de un entorno social maduro y sano. La mentira, el engaño y las verdades ocultas de gobiernos pasados, limitan las alternativas de acción y la libertad de una persona.

Por todo ello, lo que vive México y Guanajuato con gobiernos diferentes, pero iguales en las formas y el fondo de sus origines ideológicos, convergen en la grotesca excusa del engaño permanente, que vulnera la dignidad, pero también impide el normal desarrollo de las relaciones humanas. Sin presunción de verdad, ni el mínimo diálogo, ni los vínculos sociales tienen sentido.

O, mejor dicho, cualquier sociedad colapsaría si sólo le rodea la mentira y el secreto, cómo verdades ocultas. En el ámbito federal, cada día se percibe más y más está penosa práctica de hacer política, pero también en el actual gobierno del estado de Guanajuato, se cocina un día sí y otro también.
¿No cree usted?

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