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URGE ACUERDO NACIONAL POR LA EDUCACIÓN

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Quienes encabezan los grupos dominantes en la sociedad mexicana, tienen necesidad de convocar a un acuerdo nacional por la educación, pues todos ellos han opinado y coincidido en distintos foros, sobre la prioridad que debe tener la educación, para combatir los graves problemas que enfrenta la sociedad en su conjunto.

Empero, los poderes de hecho deberán ser coordinados por los distintos niveles del gobierno, para que sus acuerdos tengan carácter vinculatorio, con las políticas que implementen las instancias gubernamentales jurídicamente responsables y pueda haber una acción concertada en lo fundamental, pues un asunto tan complejo como la educación, pudiera derivar en discusiones  bizantinas, que en lugar de facilitar una acción exitosa, nos llevara a una confrontación sin fin.

La ciudadanía debe plantear con claridad el problema fundamental que habrá de enfrentar la educación, pues resulta incuestionable que la sociedad, en su conjunto, tiene problemas de conducta de urgente resolución. Los procesos alienantes nos han conducido a comportamientos sociales que no han sido diagnosticados suficientemente, pero la población es consciente de que hay elementos que sugieren la participación de los gobiernos y las élites de la sociedad, con el fin que se actúe de común acuerdo.

A través del diagnóstico de expertos, la sociedad deberá tener conocimiento científico de su estado de salud; pero, es preciso que ningún sector soslaye la responsabilidad de trabajar conjuntamente en la solución del grave problema de la alienación, que nos ha llevado a un preocupante grado de dispersión social. Después de diagnosticado el grado de alienación, el Estado deberá responsabilizarse de procurar la unidad nacional en lo esencial, mediante un trabajo apoyado en estudios científicos, todos ellos, orientados a la salud de la sociedad.

Es necesario que la sociedad se convenza de que el problema de salud mental, no se limita a los sanatorios especializados, ni la preocupación circunscribirse al sector salud del gobierno. Recuperar la mesura y la cordura es quehacer de la ciudadanía en su  totalidad.

El fenómeno político que aglutinó a una mayoría no esperada de ciudadanos en torno de un proyecto político, representa gran oportunidad de replantear el problema educativo de manera integral.

Educarnos para la salud y, con ella, recuperar la paz social con justicia, es una tarea de inaplazable realización. Es sin duda gran oportunidad para esta generación política, ver más por el menguado patrimonio social y menos por el mezquino interés personal.


Tomás Bustos Muñoz

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