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‘Un Capítulo en México’

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Voto de Mujer

3 de Julio. 1955

Desde tiempo inmemorial, miles de hombres realizaron intentos por describir de una y otra forma la belleza de la mujer, utilizaron decenas de herramientas y nadie logró capturar toda esa majestuosa esencia, podrías leer un millón de sonetos, observar pinturas hasta que la vista se encontrara cansada, y aun así, ninguna de esas grandes obras expresarían lo maravillosa que es la mujer. Y para nuestra enorme pena, otros miles más, se dedicaron a dejarla en la oscuridad, siempre detrás y jamás a un lado.

“La mujer no tiene interés por participar en asuntos públicos” “El papel de la mujer en la sociedad es el de la esposa incondicional y la madre abnegada, nada más”, aseguraban los hombres que hablaban con propiedad y aquellos que no, “La mujer a la cocina y a criar chiquillos”, cualquiera de las dos ofendían por igual.

Que rápido se nos olvidaron las cientos de mujeres que quedaron muertas en los campos de batalla defendiendo los ideales de la revolución, cómo se nos llenaba de orgullo el pecho cuando corrías hacia el enemigo y a tu lado veías a una mujer que te clavaba esa mirada fiera, donde no había temor, dispuesta a morir por un ideal. Y qué mal pago les dio el Congreso Constituyente negándoles el derecho a ser consideradas ciudadanas.

Y ahora, ignorando las miradas y cuchicheos de los hombres ignorantes, miles de mujeres por todo el país, se forman para votar, para formar parte de la vida política de México, un derecho que nadie debió haberles privado. Muchas precedieron la lucha por la igualdad. Hermilia Galindo defendió la libertad sexual de la mujer, Dios mismo sabe cuánto se escandalizaron los que la escucharon. Elvira Carrillo Puerto fue una de las primeras que consiguió, y por mérito propio, el ser nombrada diputada, y cuando creían que nada podría sacudir el patriarcado mexicano, Elvira viene y nos planta enfrente las banderas de ‘La Liga de Acción Femenil’ y, finalmente, Amalia del Castillo Ledón, una mujer que igual te encaraba a un toro que a un hombre, después de representar a México en la ONU, se fue directo al despacho del entonces presidente Adolfo Ruíz Cortines y le exigió el voto para todas las mujeres del país, un voto en igualdad de condiciones. El Presidente no tenía más remedio, las escusas ya no bastaban –votarán- se limitó a decir ante la pícara sonrisa de Amalia.

Costumbres, estereotipos, miedos, machismo, todo eso se quedó guardado en un cajón. Aquel día, después de años de ofensas, de haber sido olvidadas por la historia, ese día se presentaban ante las urnas para elegir diputados. Algunas caminaban con temor, otras sonreían y lanzaban miradas retadoras a los hombres que indignados murmuraban ofensas.

La lucha fue ardua y no había terminado, este era tan solo el primer paso camino hacia a la igualdad.

uncapituloenmexico@gmail.com

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