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Segundas oportunidades

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Las historias de matones a sueldo del crimen organizado (particularmente la mafia) que se retiran de su sucio negocio y buscan una vida normal, las hemos visto en infinidad de películas. Desde la popular saga de ‘John Wick’ hasta otras con mayor calidad fílmica como las protagonizadas por Jean Reno o Mads Mikkelsen. Aunque no lo parezca, hay varios casos verídicos, recientes y documentados de sicarios que quieren empezar desde cero, pero sus acciones regresan de forma ineludible.

Como hemos repasado en esta columna que está a un mes de llegar a su media década de vigencia, la realidad supera a la ficción.

La primera historia es la de Paolo Dimitrio de 63 años, un magnífico chef italiano de pizzas que vivía en Saint-Étienne, al suroeste de Lyon, Francia. Su sazón y talento para la elaboración de este platillo lo había vuelto famoso en su comunidad. Todos lo conocían y respetaban.

En julio de 2021 dio una entrevista para un periódico local, hablando sobre recetas regionales y caseras y cómo preparar raviolis, risotto y tagliatelle. Fue entonces cuando su fotografía llamó la atención de la Interpol.

Aunque sí era italiano, ni era chef ni se llamaba Paolo. Su nombre real era Edgardo Greco, un sicario de la ‘Ndrangheta, la temible mafia de Calabria. Desde 2006, estaba prófugo por haber asesinado a dos hermanos: Stefano y Giuseppe Bartolomeo con su estilo particular, que consistía en golpearlos con una barra de acero hasta robar su último aliento. Los registros de la época cuentan que llevó a sus víctimas al congelador de una pescadería, donde no paró de azotarlos hasta que no pudieron levantarse.

Al principio fue considerado como un ‘presunto’, y muchos de sus clientes y comensales no lo quisieron creer, pero el 2 de febrero de 2023 la Interpol hizo oficial la noticia de su detención, publicándola en su sitio web con el título ‘Un prófugo de la ‘Ndrangheta detenido en Francia’. En dicha nota se cita a Jürgen Stock, Secretario General de INTERPOL, quien afirma: «Por mucho que los prófugos intenten llevar una vida discreta en otros países, acabarán por caer en manos de la justicia. En todos los lugares del mundo habrá agentes que, con su dedicación, conseguirán que al final se haga justicia».

ASESINO Y TESISTA

Catello Romano fue uno de los matones a sueldo más temibles de la Camorra, la mafia napolitana. Una vez que fue capturado, estudió sociología en la cárcel, interesándose en dinámicas del delito. En enero de este año presentó su tesis de licenciatura, titulada ‘Fascinazione criminale’ (‘Fascinación criminal’) donde comienza escribiendo: “Me llamo Catello Romano. Tengo 33 años y llevo casi la mitad de mi vida en la cárcel, 14 años ininterrumpidos. He cometido crímenes horrendos y he sido condenado por varios asesinatos de la Camorra. Lo que sigue es mi historia criminal».

Lo cierto fue que los sinodales se dieron cuenta que el trabajo estaba muy bien documentado, desde el aspecto autobiográfico y bibliográfico. El objetivo de la tesis es explicar por qué el crimen resulta tan atractivo para la juventud, (pues estos grupos ilícitos sustituyen a familias rotas) y qué podemos hacer como sociedad para prevenirlo. Pese a sus acciones fuera de las rejas, Romano se licenció con matrícula de honor. Busca redimirse con esa tesis, pero sus delitos lo seguirán toda su vida y no será libre tan fácilmente.

Como es predecible, cientos de editoriales han querido publicar la tesis, notando una mina de oro, pero al tratarse de la confesión de un sicario el documento está actualmente en posesión de la fiscalía italiana.

Como podemos ver, aunque los asesinos a sueldo pretenden redimirse, el pasado siempre regresa para atormentarlos, tal como los fantasmas de Charles Dickens que visitaron a Scrooge en estas fechas navideñas. Eso ocurre tanto en las películas como en la vida real.

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