Mayo se nos está terminando, al igual que marzo y abril, y aquí seguimos, sin poder contemplar a la primavera, ya que intereses mezquinos así lo decidieron.

Mucho se habla de un nuevo orden mundial, pero el autor de estas líneas lo único que puedo observar es un caos generalizado.
En medio de tanta ociosidad, quisiera preguntar a quien corresponda: después de mayo, ¿ahora qué nos robarás?

Grandes empresarios haciendo su agosto en plena primavera, mientras que el Gobierno del Estado decidió adelantar la Navidad al otorgar aguinaldos que nadie pidió, dejando grandes interrogantes respecto de qué ocultarán detrás de tan sospechosa bondad.

Ya se nos arrebató la tranquilidad de salir libremente por las calles, como se hacía en tiempos mejores, donde los niños podían caminar de la escuela a su casa sin temor a ser secuestrados.
Ahora todo es diferente, y las alianzas entre policías y ladrones se han vuelto el pan nuestro de cada día, y el resultado de tan maligna coalición es una lluvia de balas por todos lados, siendo más fácil conseguir un permiso para delinquir, que una licencia para ejercer un oficio.

Los estudiantes se han quedado sin escuelas, dejando en la distancia las ganas de estudiar, de salir adelante, mientras que algunos políticos maliciosos reparten dos jitomates casa por casa, con su respectiva fotografía para las próximas elecciones, pensando que una familia come con tan raquíticas verduras que no llenarían ni el estómago de un conejo.
Dicen en los medios de comunicación, que la OMS ya ha declarado que debemos de aprender a vivir con esta enfermedad, ya que “llegó para quedarse”.

Entonces me vuelvo a preguntar: ¿Debemos de aprender a vivir con la enfermedad? Creo que los seres humanos hemos aprendido a vivir con múltiples enfermedades, pero con lo que no creo que podamos aprender a vivir, es con miedo, ni mucho menos con una restricción a nuestra libertad.
Se habla de una cantidad considerable de decesos, debido a la enfermedad de moda, sin embargo la gran mayoría de las personas aún están renuentes a creer tal noticia, porque lo que ellos observan es un panorama muy diverso al que vociferan los medios, pero lo que sí es real, y lo viven cada día, es el dolor de un estómago vacío.

Esta bendita raza de bronce quiere trabajar, ya que para eso estamos hechos, pero más allá de brazos fuertes y actitud positiva, nos hace falta cultivarnos más, ya que la ignorancia y nuestra falta de preparación es nuestra verdadera “pata de palo”.

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