Un joven trabajador dio positivo a una primera prueba de coronavirus, y luego de estar aislado y después de quince días transcurridos se realizó una segunda prueba que resultó negativa.

Ésta es una historia donde la rutina de toda una familia dio un giro mayor a los cuidados para evitar un contagio de Covid-19, luego de creer que un integrante de su familia portaba el virus, por lo que lo mantuvieron aislado por quince días.

Pero grande fue su sorpresa cuando se dieron cuenta que el primer resultado había fallado y nunca se contagió su familiar.

A la familia también se le practicó la prueba y el resultado fue negativo.

Vamos a llamarlo Eduardo. Un joven de 24 años que un día se fue de parranda con sus amigos y al otro día llegó con la clásica ‘cruda’ a trabajar en una casa de empeño, pero con los síntomas posteriores al ‘guateque’ les dijo que se sentía muy mal.

Al verlo tan decaído y con síntomas similares al Covid-19, de su trabajo hablaron al Centro de Salud por la sospecha de que estuviera enfermo y fuera a contagiar a compañeros o clientes.

Personal de Salud fue a su domicilio y le aplicaron la prueba el 9 de abril.

El 18 de abril, nueve días después que le entregaron el resultado donde el documento lo calificaba como positivo de Covid-19, todo cambió, su rutina y sobre todo su miedo, por él y por su familia, aunque lo raro era que ya no síntomas.

El joven fue aislado, nadie podía entrar a su habitación, y en su trabajo preguntaban si su salud se había agravado. Le pagaban su sueldo íntegro y estaban al pendiente.

Lalo seguía encerrado, era alimentado e hidratado en platos y vasos desechables; su ropa la metía a una bolsa y su mamá lo hacía que usara prendas claras para remojar aparte en cloro, con los cubrebocas y las sandalias de plástico.

El 1 de mayo le tocó realizarse la segunda prueba de Covid-19, y tras otros días en espera y con zozobra, grande fue su sorpresa que el 21 de mayo le dijeron que era negativo a Covid-19, que la prueba anterior había fallado y que nunca, nunca había sido contagiado.

Ayer Lalo comenzó a hacer de nuevo su vida normal. Será el lunes que se integre a su trabajo el cual le fue respetado.

La inconformidad de la familia es la falta de seguridad en un resultado que por momentos les hizo pensar que le podía costar la vida a Lalo.

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