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Predicando con el ejemplo

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El pasado viernes arrancó formalmente el proceso electoral, de cara a la jornada del 1 de julio del próximo año. Miles de puestos de elección popular están en juego; aunque, sin duda, la elección del próximo Presidente de la República, es la que más llama la atención. Por ello, el eterno suspirante a esta posición, el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, está comenzando a acelerar el paso. Y qué mejor manera que mediante una gira internacional. AMLO, como lo conocemos abreviadamente, inició, el pasado 4 de septiembre, una gira para visitar Estados Unidos, el Reino Unido y España. Si bien, la campaña para los candidatos a convertirse en el próximo presidente de México, no comienzan sino hasta el 30 de marzo de 2018, AMLO lleva ya bastante tiempo haciéndose promoción a través de cualquier medio disponible, brincándose la normativa electoral.
Desgraciadamente, aunque él insiste en que su proyecto de nación está siendo diseñado por más de 200 especialistas, entre los que se encuentran académicos, profesionistas y empresarios, me parece que su mensaje es por demás conocido, además de que está ya bastante gastado y, en la mayoría de los casos, falto de sustento. Basta analizar el mensaje que dio en el México Institute del Woodrow Wilson Center, en Washington, D.C. En poco más de una hora, habló de su proyecto de nación 2018 – 2024 que, dicho sea de paso, fue un evidente mensaje de campaña política. En él, habló de la buena voluntad que tiene para terminar, de una vez por todas, con todos los problemas que aquejan a la nación, con la ayuda de todos los mexicanos.
Para López Obrador, como él resume su proyecto de nación, la raíz de todos los males se encuentra en la corrupción de los malos gobernantes; y en su deshonestidad, la cual genera la creciente desigualdad, inseguridad y violencia que se vive en México. Y, de acuerdo con sus palabras, la corrupción comienza en las cúpulas del poder político, social y económico, carcomiendo, en cascada, al resto de los estratos sociales. Insiste y afirma que, en esa llamada cúpula de poder político y económico, no prevalecen los valores del común de la gente. De ahí que, el resto de los mexicanos, nos contagiemos de esa peste. Afortunadamente la solución es muy sencilla, y consiste en gobernar con el ejemplo. Sí, así de fácil. Si el presidente gobierna con honestidad, el resto de los funcionarios públicos, serán honestos. Es decir, todos los males, terminan predicando con el ejemplo.
Después de esta parte inicial de su mensaje, el resto simplemente pierde todo sentido, incluyendo sus grandes proyectos que, si se analizan con detenimiento, van en contra de toda teoría económica conocida y que seguramente no serían factibles, desde el punto de vista de la rentabilidad social. AMLO dice que predicar con el ejemplo de la rectitud y un modo de vida austero y honesto, acabará con todo el mal en México. Hay evidencia que contradice su discurso político; y, aún con todo ello, sigue teniendo un número importante de seguidores. Efectivamente hay que predicar con el ejemplo. Quizás, en su caso, debería comenzar por transparentar su patrimonio y por respetar los tiempos electorales.

Mi correo: gituartem@gmail.com

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