Ser policía en Guanajuato es un acto de valor. Según reportan los periódicos, en lo que va del año han muerto 21 elementos de corporaciones de seguridad en la entidad; el más reciente es un uniformado de Cuerámaro, cuyo cuerpo fue abandonado calcinado.
El policía se llamaba José Ignacio Rodríguez Hernández. Había sido privado de su libertad junto con otra persona el 25 de abril, y apareció muerto en una comunidad de Celaya. Lamentablemente, la historia de José es cada vez más común.
El viernes un policía ministerial fue herido de gravedad en San José Iturbide, al enfrentarse con un grupo criminal. El agente no soportó las lesiones y más tarde falleció.
Nuestros policías enfrentan retos cada vez más complejos. Es común que los delincuentes superen a las autoridades en armas y equipamiento, y a veces hasta en número. Los criminales están más organizados, y parece que nuestras autoridades más desorganizadas.
Los policías salen todos los días a protegernos y no saben si regresarán. El riesgo es ya permanente, incluso los atacan en su día de descanso o fuera de turno, cuando no están uniformados y no portan armas.
Lo peor, es que todos se echan la bola… pareciera que lo que menos importa es la vida de los agentes.
Sé, por experiencia, que enfrentar a la delincuencia no es tarea sencilla. Pero se necesita mucho valor y tomar decisiones con firmeza, algo que está faltando desde el gobierno del estado y en muchos municipios, como en León.
En mi administración contuvimos los homicidios, ahí están las cifras que dan cuenta de ello, y de cómo se dispararon en el actual gobierno. Lo conseguimos sin el apoyo del estado y con una gran presión social y política.
Para conseguir este logro, el papel del policía fue fundamental, son uniformados valientes y disciplinados en todos sus rangos: desde el policía raso, hasta los comandantes y escoltas, todos ellos merecen reconocimiento por su labor.
Por eso duele cuando el gobernador, dicharachero como es, dice que ni con Robocop ni con Terminator puede hacer frente a la inseguridad, o que desde la comodidad de su oficina ya hizo lo que pudo para atender esta problemática. Los policías de León, de todo Guanajuato, no merecen esa falta de respeto.
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Del 21 al 27 de abril hubo 73 asesinados y 14 personas baleadas. ¿Cómo durmió esta semana, señor gobernador?
¡Nos leemos la próxima semana!
