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Mujeres justicieras

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El próximo sábado 8 de marzo se conmemorará el Día Internacional de la Mujer. Como cada año, en esta columna que ya cumple su media década, se rescatan historias verídicas de mujeres que han enfrentado al crimen y buscado justicia, en diferentes periodos históricos y latitudes del mundo como Brasil o México.
La vida de la brasileña Gislayne Silva de Deus parece un guión escrito para una película. Desde finales del año pasado se difundió, como una historia de valor y perseverancia. Todo comienza en 1999, cuando Givaldo José Vicente de Deus, un hombre de 35 años, fue asesinado a sangre fría por Raimundo Alves Gomes. Quien tuvo que enfrentar el trauma fue Gislayne, la pequeña hija 9 años de la víctima.
Con el paso de los años, Gislayne se obsesionó por encontrar al asesino de su padre, quien tras matarlo en un bar de Boa Vista mientras jugaba billar se dio a la fuga. Se dio cuenta que el móvil del crimen fue que le debía 24 euros (508.98 en pesos mexicanos) y el hombre quiso calmar las cosas regalándole un electrodoméstico, pues era dueño de una tienda… pero el homicida no accedió y prefirió dispararle a quemarropa.
Gyslane estudió derecho y se formó en criminología, ingresando a la policía de Brasil, concretamente en la División de Homicidios. El objetivo de la joven agente era muy claro: encontrar, a como diera lugar, al asesino de su padre, así tuviera que dedicar todo su tiempo, intelecto y recursos. Supo que a pesar de que el asesino fue declarado culpable en 2013, seguía fugitivo. Lo cierto era que la orden de arresto todavía estaba vigente. Los años transcurrían, pero ella sabía que el deseo de que se hiciera justicia jamás se iba a difuminar. Así fue como entró la Policía Penal de Roraima y tuvo acceso a la información que necesitaba.
El 25 de septiembre de 2024 la policía realizó un operativo en el barrio Nova Cidade, donde se ocultaba Alves. Fue la mujer policía quien estuvo al frente de la investigación y cerró 25 años de búsqueda.
En casos como este se aplica la frase del intelectual judío y cazador de nazis Simon Wiesenthal: ‘justicia, no venganza’.

LAS AZULES
Hoy en día, es normal ver en las calles de cualquier ciudad de la República Mexicana a mujeres policías desempeñando su trabajo; pero, no siempre fue así. Hubo una época en nuestro país en que solamente los hombres podían ingresar a estas corporaciones. En el año de 1969, Las Azules fueron las primeras damas que lo hicieron, cuyo nombre formal fue ‘Compañía de Policía Femenil del Distrito Federal’, actualmente CDMX.
El machismo de la época no le permitía a Las Azules hacer mucho en pro de la justicia. De hecho, fungían más como guías turísticas y no tenían mayor ‘arma’ que un silbato. Pese a todo, ellas mantuvieron firmes sus convicciones y gracias a su trabajo en equipo lograron sobreponerse en un ambiente laboral más que adverso. Sobra decir que hubo sectores de la población que no aprobaban su trabajo y que no tenían autoridad para realizar arrestos. Aunque ya había mujeres policía en otros periodos de la historia de la Ciudad de los Palacios, fueron Las Azules quienes realmente popularizaron la labor.
Las policías empezaron a operar en los alrededores del Bosque de Chapultepec, ganándose la confianza de las y los capitalinos. En aquellos años se acababa de inaugurar el Sistema de Transporte Colectivo, Metro, por lo que la labor de orientación a turistas y ciudadanía fue de gran utilidad, aunado a que un año antes había ocurrido la matanza de Tlatelolco, por lo que al gobierno defeño le urgía limpiar la imagen de la autoridad. Con el paso de los años el papel de estas mujeres crecería y mejoraría de manera considerable.
Sobre el tema de estas mujeres, existe la serie ‘Las Azules’, que aunque es ficción, el programa de seguridad ciudadana en el que se basa es una realidad, como la búsqueda misma de la justicia.

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