Hoy domingo 4 de diciembre, a las 10:00 a.m., fueron convocados nuevamente los mexicanos para salir a las calles y expresar de nuevo su rechazo al gobierno del presidente López Obrador. La marcha se lleva a cabo en las ciudades más importantes del país. En esta ocasión, el movimiento ciudadano FRENA es quien organiza e invita a todos aquellos ciudadanos a salir a las calles. El punto de reunión es en aquellos espacios públicos representativos en distintos municipios, como en el caso en León, Guanajuato, el emblemático Arco de la Calzada.

La movilización está marcada por el grotesco movimiento que organizó el gobierno federal y el partido gobernante, MORENA. Un gigantesco y aparatoso despliegue de muchos mexicanos que fueron literalmente manipulados y obligados a asistir a la invitación presidencial de sí o sí salir a las calles, para mostrar la fuerza del Estado y el poder de convocatoria de un gobierno autoritario, que no pudo asimilar la expresión ciudadana de descontento, para defender al INE.

Las sociedades modernas y sobre todo maduras, que cuentan con una cultura política sólida, se expresan permanentemente de forma organizada y pacífica, para expresar su descontento con el gobierno en turno, respecto a distintas políticas públicas que no son aceptadas por los ciudadanos. La movilización política es uno de los procesos más importantes a considerar, para entender los fenómenos de cambio de un régimen. Así lo expresé la semana pasada.

Por ello, la importancia de la movilización ciudadana de hoy. Ya que no basta con una, dos o tres marchas y creer que, con ello, el gobierno pueda cambiar su apuesta de políticas públicas diversas en contra del pueblo, a quien perjudica y daña directamente por dichas decisiones gubernamentales. Es así, necesario, justificarlo, sobre todo teniendo en cuenta la confusión que existe entre millones de mexicanos, que siguen creyendo que no pasa nada con su apatía e indiferencia, resistiéndose a no salir a las calles y luchar por sus derechos políticos.

Muchos ciudadanos se preguntan la utilidad que tienen las movilizaciones sociales. El desconocimiento de millones de mexicanos genera un enorme inmovilismo que nutre al populismo voraz del gobierno de AMLO. El rechazo social no se explica sin más por la resistencia irracional de ciudadanos que creen que no pasa nada y lo que vivimos es simplemente pasajero. Somos una sociedad del desconocimiento permanente, que piensa que sabe y conoce todo y no sabe nada.

No entendemos el momento en que vivimos, sino damos una explicación adecuada de acuerdo a nuestras creencias, sobre todo, conveniencias. La explicación al enorme antagonismo que hoy vivimos los mexicanos, es claro se llama, López Obrador. Las diferencias abismales que hoy vivimos los mexicanos, obedecen a que el propio mandatario nacional, nos ha puesto a pelear entre nosotros mismos. ¡No puede ser!

La negación permanente de millones de mexicanos que siguen considerando que no pasa nada y que, por arte de magia, todo se va arreglar y que alcanzaremos el anisado status de hace pocos años, de quejarnos y quejarnos del mal gobierno, sin jamás nunca imaginar  que, estaríamos peor que hoy en día. No es posible, sin salir a la calle a defender nuestros derechos y obligar al gobierno a recular sus nefastas políticas públicas. Llevamos cuatro largos años y aún faltan casi dos más, de amenazas permanentes del gobierno de la república.

Nadie, absolutamente nadie va hacer algo por los ciudadanos. En lo que va del actual gobierno, ningún partido político ha organizado una sola marcha en defensa del pueblo.

Ni el PAN, ni el PRI, ni MC y mucho menos lo que queda del PRD, han defendido la soberanía nacional, que sigue siendo pisoteado todos los días por López Obrador y su partido MORENA. El inmovilismo de la clase política, es la mejor moneda de cambio del actual gobierno federal.

La movilización social es la única apuesta que tenemos los ciudadanos para defender la patria, el país que nos vio nacer y al que debemos lo que somos.

¿No cree usted?

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