Se acerca el arranque de la sexta ronda de renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y persiste la incertidumbre respecto a si Estados Unidos permanecerá o se retirará del acuerdo. Hemos visto como su posición cambia de un día para otro, y desafortunadamente al día de hoy México parece no tener un verdadero “Plan B” por si el acuerdo trilateral se disuelve.
La sexta ronda, de ocho pactadas, está programada para iniciar el 23 de enero en Montreal, Canadá, y francamente no se sabe que esperar. El pasado miércoles 10, dos funcionarios canadienses de alto nivel le dijeron a la agencia de noticias Reuters que están cada vez más convencidos de que la administración Trump está próxima a anunciar que se retirará del acuerdo. Esta noticia tumbó temporalmente al peso mexicano y al dólar canadiense en los mercados globales.
Sin embargo, un día después, en una entrevista publicada por el diario Wall Street Jornal (WSJ), el Presidente Trump dijo que él sería “un poco más flexible” en su amenaza de retirarse del acuerdo debido a que México tendrá su elección presidencial este año y señaló “Entiendo que muchas cosas son difíciles de negociar antes de una elección”. Con la nota del WSJ, se dejó entrever la posibilidad de que se prolonguen las rondas de negociación más allá de la fecha pactada de marzo de este año. Esta nota provocó que el tipo de cambio se fortaleciera y cerrará la semana ligeramente arriba de los 19.10 pesos por dólar.
Con esto en mente, cabe señalar que en realidad no es ningún secreto que el Presidente Donald Trump quiere desaparecer el TLCAN, y casi lo logra el año pasado planteando una serie de demandas (propuestas) irracionales y ridículas en las mesas de negociación. Se dice que Trump está haciendo eso intencionalmente en aras de cumplir una de sus promesas de campaña saboteando las negociaciones, y al no ser aceptadas éstas por parte de México y Canadá, retirándose del acuerdo que acaba de cumplir 23 años de existencia, y del cual dependen al menos 14 millones de empleos en los Estados Unidos.
Muchos analistas argumentan que las amenazas de la administración de Trump serán usadas como fichas de negociación, presionando para que las negociaciones terminen más rápidamente y provocando así que México y Canadá acaben aceptando sus condiciones.
No obstante lo anterior, hay quienes se siguen sintiendo optimistas y piensan que la negociación llegará a buen puerto. Los optimistas basan sus argumentos en varios hechos, los cuales presento a continuación:
La industria está hablando
Dos grupos que antes estaban callados, por fin están hablando y fuerte: Una vez aprobada la reforma fiscal en Estados Unidos, más representantes de la industria y liderazgos estadounidenses en los estados dependientes del TLCAN se han comenzado a manifestar. Líderes de empresas en los sectores automotriz, agrícola, manufacturero y comercio al por menor, ahora están sonando las alertas, articulando públicamente lo devastador que sería para la competitividad de Estados Unidos respecto al mundo si se retiran del TLCAN.
De manera similar, gobernadores y líderes políticos en los estados de Wisconsin, Michigan, Ohio y Pensilvania continúan en el frente promocionando los beneficios del comercio del TLCAN y argumentando que éstos son esenciales para estimular las economías de sus estados. En estas entidades hay una gran base de trabajadores en la industria automotriz, manufacturas y en granjas, y se espera que su apoyo público irá en aumento, para que se avance en las negociaciones.
(Continuará)
Director General GAEAP*
En Twitter: @alejandrogomezt
