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INFLACIÓN, CARESTÍA Y MÁS POBREZA

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Los resultados de este segundo trimestre arrojan datos interesantes sobre el comportamiento inesperado que tuvo la inflación y se habla de un 6%, cuando el Banco de México esperaba un poco más de 3% y el resultado en el aspecto financiero fue que inmediatamente incrementó las tasas de interés en un cuarto de punto, pasando a 4.25% y también debemos de pensar que algo que influye, aunque no sabemos en qué porcentaje, que el dólar ha tenido variaciones pero finalmente se había comportado entre 19 y 20 pesos por dólar y ahora se cotiza hasta en 21.70, si bien es cierto que antes de empezar la primer quincena de julio podría descender de nuevo a sus anteriores niveles de tipo cambiario. Es por esto que debemos de considerar que la tendencia a la alza podría ser de hasta 5% y podría pensarse que estas cifras reunidas son mínimas y esperamos que no se aumenten, pero el impacto ya se hizo sentir en el aumento en los precios en la canasta básica, resintiendo el ya deteriorado ingreso familiar y por supuesto que ya desapareció el pequeño beneficio en el incremento que se tuvo del salario mínimo, decretado a fines de diciembre pasado y que inicio en enero, y que podía ser reflejado a niveles superiores de salario, porque definitivamente la gran mayoría de empresarios, de todo tipo de servicios y de manufactura diversa pagan salarios arriba de $200.00 diarios.

Tenemos que imaginarnos la desilusión de quienes acuden a los supermercados y tiendas de conveniencia cuando encuentran inexplicablemente que todos los precios de los productos que se ofrecen han cambiado de un día para otro, porque lo que dijimos en el primer párrafo son las cifras oficiales, pero si vamos a ver con certeza lo que no se dice es que la inflación es más alta y la especulación bastante elevada y eso produce un incremento en la carestía.

Está confirmado que la clase media, ahora tan vilipendiada y satanizada, que significa un 27% aproximadamente de la población, se ha visto reducida para ingresar lamentablemente al sector de la pobreza, por todos los motivos citados anteriormente y hemos de decir que según datos del INEGI y del CONEVAL, la pobreza significa un porcentaje de 57% de la población cuando en 2018 andaba en 48% y sigue aumentando, por el deterioro citado de la clase media y los que estaban en pobreza incrementaron la última escala que significa la de más bajos ingresos. Llamémosle de cualquier manera, pero son las familias que ven con gran tristeza que a pesar de todas las luchas sociales no ha sido posible reivindicar su situación en todos los aspectos como son alimentación, salud y educación.

Volvamos a suponer porque son los aumentos sin control, porque por ejemplo a los productores agrícolas se les compra sus productos a un precio muy bajo por quienes ahora por la falta de empleo se acomodan en el renglón de intermediarios, pero abusivos, que incrementan en un porcentaje alto el valor de las mercancías y esas personas físicas y morales desafortunadamente están colocadas en la economía informal (no pagan impuestos y tienen ganancias exorbitantes), sacrificando a los productores y los consumidores finales. ¿Cómo sería posible mejorar la situación? Quizá esta parte le toque al Gobierno dentro de sus múltiples funciones y a varias Secretarías de Estado para controlar el alza de los precios y no dañar más a la población.

Lo único que podemos considerar es que todos estos efectos aumentan el porcentaje de pobres, que no debían de existir en un país que tiene muchos recursos naturales y posibilidades de desarrollo inmensas, aunque en descargo de todo esto podríamos alegar la inesperada pandemia que ha descompuesto los programas de gobierno y el desarrollo de nuevos inversionistas tanto nacionales como extranjeros para crear nuevos empleos.

Esperemos que está temida nueva ola de pandemia no se desarrolle y que tengamos mejores cosechas para poder disfrutar un mejor modo de vida.

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