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Estado de Calamidad

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En esta ocasión, queremos hablar un poco de Guatemala, como país que tiene alrededor de 108,000 kilómetros cuadrados de superficie y una población de alrededor de 17 millones de habitantes. Los datos que se proporcionan de Guatemala no son muy confiables ni son muy abundantes, porque hay fuentes de información, pero si se puede decir que hay una saturación de habitantes, pues hay alrededor de 152 habitantes por kilómetro cuadrado. Su estabilidad económica no es alto nivel, posee un gran nivel de clase media y una parte importante de habitantes en pobreza; sin embargo, es de admirar que es un país con muchas riquezas naturales y con atractivos turísticos y bellezas naturales.

Su capital es una ciudad que ha tenido un desarrollo moderno y se tiene la posibilidad que al visitar Guatemala también se encuentren cosas importantes, no solamente en la Ciudad de Guatemala, sino también, cercano a la capital podemos encontrar la Ciudad de Antigua, que fue la primer capital de este país. Se conservan monumentos históricos y arqueológicos de gran belleza, también tienen un nivel muy alto de artesanía y su forma de vestir típica tiene un colorido que es muy agradable, tiene condiciones atractivas para el turismo que los visita y por supuesto tienen un nivel de artesanía diversa muy importante. Su gente tiene cualidades importantes de cordialidad hacia los visitantes, creando un ambiente de sencillez y confort para el turismo.

Hemos hecho un panorama simple de este país, que ha sufrido un problema muy grave este pasado domingo 3 de Junio con la erupción volcánica del Volcán de Fueg, y el gobierno lo ha declarado como ESTADO DE CALAMIDAD. Este volcán tiene cientos de años de haberse formado, y en los últimos años no ha cesado su actividad, aunque en muy pequeña escala; sin embargo, este 4 de junio no se han explicado las causas del fenómeno, pero este Volcán de Fuego hizo una erupción gigantesca arrojando lava, que se puede decir que es un material ígneo que corre a través de la superficie a altas temperaturas y gran velocidad, y también se arroja una cantidad de cenizas que llegan a miles de toneladas de cenizas incandescentes. Los expertos lo llaman como explosión piroclástica, y este fenómeno se produce cuando estallan violentamente fragmentos de roca y material volcánico que son demasiados densos para convertirse en nubes de cenizas, precisamente sucedió esto entre los departamentos de Escuintla, Chimaltenango y Sacatepéquez, a 50 kilómetros de la capital. Lo más importante son las pérdidas humanas, que al día de hoy superan con mucho los 100 muertos, más de 300 desaparecidos y siguen aumentando las cifras porque hay miles de casas que fueron sepultadas por la lava y las cenizas. La infraestructura de caminos y puentes ha quedado muy dañada.

Guatemala no cuenta con un sistema de protección civil adecuado, es por eso que en esta emergencia la Cruz Roja y miles de socorristas que se han sumado de otros países como Salvador y Honduras, están luchando en labores de rescate.

El gobierno de México, a través de la Cruz Roja Mexicana, ha enviado 130 toneladas de diversos artículos de primera necesidad como ayuda humanitaria inmediata. Quizá en un futuro de la reconstrucción, México, como país, pueda ayudar mucho más, pero en este momento todo mundo sabemos que tenemos grandes problemas internos, pues estamos en vísperas de una elección trascendental en nuestro país y los problemas que se causan por la ambición de poder de muchos han creado un clima de tensión que por momentos resulta insoportable y si a eso le agregamos los problemas que nos ha causado el Presidente Trump, la situación en México no es desesperada, pero sí es difícil.

Es importante recordar, que Guatemala en 1976 sufrió un terremoto terrible, cuyo epicentro estaba situado a 160 kilómetros de la Capital. El sismo tuvo una magnitud de 7.5 grados Richter el miércoles 4 de Febrero a las 3:00 am. Fue del tipo oscilatorio, ondulatorio y superficial.  Tuvo una extensión que dejó sentirlo en países vecinos como Salvador, Honduras, y hasta México, donde se sintieron las ondas telúricas. Realmente ha sido un terremoto demasiado enorme por su gran magnitud y sus efectos, sobre todo en la Capital, donde un tercio de la misma quedó reducida a escombros, y miles de edificios colapsaron.

También es importante resaltar, que lo más terrible que pasó en aquella época fue que hubo un aproximado de 22,000 fallecidos, 76,000 heridos y más de 1,000,000 de damnificados.

He de relatar que un Guatemalteco de nombre Julio Urzúa, avecindado aquí en León, casado con una leonesa, nuestra querida amiga la Güera Zepeda, nos convenció para que formáramos un grupo de ayuda para aliviar las necesidades causadas por ese terremoto. Este ilustre guatemalteco, que en paz descanse, nos convenció, nos dimos a la tarea y el pueblo generoso de León respondió a nuestras peticiones y un sábado a las 12:00 del día nos fuimos manejando el citado amigo Urzúa, un chofer de nombre Leonardo Ambriz y el que escriba este columna, manejando hasta la ciudad de Guatemala, con una camioneta con 7 toneladas de víveres, la generosidad del pueblo de León. También Don Clemente Villalpando puso a disposición del comité de ayuda un camión de 30 Toneladas que se fue completo con alimentos, zapatos, ropas y medicinas. Manejamos sin parar hasta la ciudad de Guatemala durante 36 horas, entregamos al comité de auxilio a damnificados Guatemaltecos, con el cariño del pueblo de León.

También hemos de resaltar la figura inolvidable del padre Valente Aranda, que en aquel entonces colaboraba con la Cruz Roja, y enviaron una ayuda adicional a la que habíamos llevado. Hoy recordamos con cariño al Padre Valente, que aquí en León fue figura principal para la construcción de la parroquia de San Pío, y no podemos olvidar que personas valiosas como él, que siempre tuvo una forma de actuar en beneficio del prójimo, como también en su momento a Julio Úrsula, que tuvo la valentía para formar este comité, y agradezco que nos haya elegido para ayudar junto con él a aquellos hermanos que estaban en desgracia en Guatemala.

Debemos de establecer que en León a veces no recordamos a los que han hecho grandes esfuerzos por mejorar a la ciudad, debemos honrar a quien así lo mereció en aquel momento.

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