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El PAN se tiene que ir del gobierno

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El PAN ha mandado una señal clara e inequívoca de que la situación en seguridad no va a mejorar en Guanajuato: quizá harán cambios cosméticos, pero en el fondo continuarán con la misma estrategia y peor aún, no piensan hacer movimientos en los altos mandos que un día tras otro han demostrado su incapacidad para atender el problema.

Cuando se trata de cuestionar al gobierno federal, los panistas se rasgan las vestiduras y acusan un intento para imponer a un “fiscal carnal” en la Procuraduría General de la República (PGR), pero en el ámbito local se hacen sordos cuando se les señala a ellos de buscar que el titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), Carlos Zamarripa Aguirre, repita en el cargo por otros nueve años.

Nadie se atreve a mover a Zamarripa o al secretario de Seguridad Pública, Álvar Cabeza de Vaca, aun cuando por sus resultados debieron haberse ido hace ya muchos años, justo en el momento en que la seguridad se escapó de sus manos.

Si alguien sabe algo sobre cómo ser tapadera ese es el gobernador Miguel Márquez Márquez. Como fiscal del estado permitió las corruptelas y excesos en el gobierno de Juan Manuel Oliva Ramírez. Su silencio le garantizó ganar primero la candidatura de su partido al gobierno del estado, y posteriormente, después de una elección de estado, las llaves del Palacio de Gobierno.

Diego Sinhué hará lo mismo con Márquez: será su tapadera. Ninguno de los dos –mucho menos Márquez- tienen interés en que en Guanajuato se viva en paz.

La salida es más de fondo: impedir que el PAN refrende con sus engaños la gubernatura, que cortemos con las casi tres décadas de gobierno de este partido. Solamente así, con ideas y estrategias nuevas y con verdaderos expertos al frente de las dependencias orientadas a brindarnos seguridad y justicia, podremos hacer un cambio que impacte inmediatamente a favor de la ciudadanía.

El problema ha sido y sigue siendo el PAN y su gran indiferencia y arrogancia; no ven o no quieren enterarse de la magnitud de la inseguridad. Por eso se tienen que ir.

Todas las estadísticas refieren incrementos en la violencia nunca antes vistos, y para cada cuestionamiento al respecto de las autoridades obtenemos pretextos o la promesa –incumplida, por supuesto- de que las cosas van a mejorar.

Se tienen que ir.

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