Hace un par de años titulé mi última columna del 2016: El Grinch de la economía. En aquel entonces, las expectativas no lucían muy prometedoras. Pero, quizás por naturaleza, estamos programados para ser precavidos. Es una de las formas por las cuales el ser humano ha evolucionado. Así que ver lo negativo y prepararnos para los posibles escenarios catastróficos, nos ha permitido hacer frente a los malos tiempos. Ahora estamos a punto de concluir un año más, por lo que es oportuno reflexionar sobre aquello que fue; y planear para aquello que será. Pero aún más importante será ejecutar, por lo que la palabra mágica para 2019 será: acción.
Acaba de liberarse la última Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado: Diciembre de 2018, que lleva a cabo el Banco de México. Esta encuesta, de acuerdo con la nota del Banxico, fue recabada entre 32 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero. En palabras lisas y llanas, el estudio se realiza entre gente que está siguiendo de cerca el comportamiento de las principales variables económicas de nuestro país, y del mundo. Este cuerpo de expertos, modificó los resultados de la encuesta señalada, para el mes de previo, con expectativas ligeramente más negativas para el próximo año.
Según los grupos encuestados, los factores que podrían obstaculizar el crecimiento económico del país, durante el primer semestre del 2019 son la gobernanza y las condiciones económicas internas. En particular, la incertidumbre política interna fue considerada como el principal obstáculo para el crecimiento económico, seguido por los problemas de inseguridad pública y la falta de estado de derecho. En cuanto a las condiciones económicas internas, la incertidumbre sobre la situación económica interna fue el factor que tuvo un mayor porcentaje de menciones. Siendo expertos que se dedican a analizar el entorno, no podría restarles credibilidad. Sin embargo, los factores mencionados encajan con los tiempos que estamos viviendo, como consecuencia del nuevo gobierno.
En efecto, el próximo año estará caracterizado por la incertidumbre, el cambio y la curva de aprendizaje del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Lo que sí es seguro es que, como lo hemos visto desde que tomó protesta, el pasado primero de diciembre, es que los cambios serán radicales. Fiel a la naturaleza humana, esto puede percibirse como un incremento del riesgo y, por ende, invitarnos a adoptar una postura defensiva y a proceder con sumo cuidado. En este entorno, las opiniones críticas y negativas abundan; y van desde las ligeramente pesimistas, hasta aquellas que vaticinan el apocalipsis.
¿Qué pasará entonces el próximo año? Seguramente será un año retador, de eso no hay duda. A nivel macro, la situación se vislumbra sumamente complicada. Los indicadores son pesimistas. Lo cierto es que, platicando con empresarios y profesionistas, me da gusto encontrar a un gran número de ellos, cuyos negocios están floreciendo, aún en este clima adverso; y que aseguran que se presentarán oportunidades interesantes, siempre y cuando estemos dispuestos a trabajar con ahínco para aprovecharlas. Al final, dependerá de cada uno de nosotros si 2019 será de éxitos o de fracasos. No podemos culpar al entorno externo, o al gobierno en turno. Por ello deseo para Usted y para sus seres cercanos, un año venidero de abundancia.
Aviso al amable lector que, el que suscribe este espacio, estará tomando un receso de dos semanas, con motivo de las fiestas Navideñas.
Guillermo Ituarte Marumoto
