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A VECES HAY QUE LEER SÓLO CON EL CORAZÓN | 1era parte

Y por eso lo leímos…

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Uno de los puntos a favor de dejar que los alumnos elijan el libro que leeremos en el semestre todos juntos, es que llegan a mis manos libros que ni sabía que existían o ni por equivocación me llevaría o encontraría, o que leyendo la contraportada jamás me conectaría con la historia propuesta, y por lo tanto, no se iría conmigo a casa.

     De esa forma han llegado a mi vida libros extraordinarios que agradezco me hayan “obligado” a leer, y libros que… bueno… así llegaron tres libros que comenzaron siendo una tortura leerlos, pero que para mis alumnos eran casi biblias de la vida.

     El primero fue, “Y por eso rompimos” de Daniel Handler. Las chicas votaron en su mayoría por él, ya que cuenta la historia de Min, una adolescente de, si no mal recuerdo, 16 años quien le escribe cartas a su ex-novio mientras le regresa todas las cosas que acumuló durante su cortísimo noviazgo de poco más de un mes, recordándole el momento de donde surgía ese objeto y la razón de porqué habían cortado o roto, como usted prefiera.

     El libro está ilustrado por Maira Kalman, y eso lo hace interesante visualmente, pero la historia comenzó a desesperarme al ver el profundo sufrimiento de esta chica que se corta las venas con galletas de animalitos, POR UN FULANO CON EL QUE SALIÓ ¡UN MES!… y entonces tuve que respirar hondo, (inhalo amor, exhalo odio), tuve que ir por la Lidia de 16 años para tratar de entender a Min, pero esa Lidia era (es) bastante inexperta en las relaciones amorosas, así que fui por la Lidia de 19 años y su primer amor, para ver si recordando la intensidad con la que vivimos este primer encuentro podía conectarme con este personaje… y ¡oh, sorpresa! Min y sus cartas y sus reclamos y su enojo y su dolor, tuvieron más sentido.

     Supongo que pasamos la adolescencia como desconectados de nosotros mismos y luego todos los recuerdos de esas emociones nos parecen ridículas y denigrantes, pero el primer amor, la primera vez, se viven con tanta intensidad, con total entrega y con la creencia de que todo eso será para siempre, que cuando termina, (porque así de simple, todo lo que empieza, termina), más que una experiencia de vida que nos ayuda a crecer y madurar, ese final se convierte en nuestra tumba en vida, y creemos con el corazón completamente adolorido y roto que jamás podremos levantarnos de nuevo y mucho menos volver a amar.

     Y tal vez este libro, para los que ya doblamos los 16 años o más, solo es la oportunidad de regresar con el adolescente que fuimos y reconciliarnos, o una oportunidad de mirar a los de ahora sin tanto desagrado (aunque claro, los personajes del libro son poquito gringos), o simplemente el libro se vuelva el pretexto para hablar con nuestros alumnos o hijos del amor, la primera vez, de cómo levantarse del dolor y continuar, y sobre todo, de cómo volver a creer en el amor… Y por eso lo leímos.

      Para conocer los otros dos, será necesario encontrarnos los próximos domingos.


Correo: lidia.almanza.orozco@gmail.com

Twitter: @LibrosLidia

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