¿Sabían que la Chía es mexicana! Yo me sorprendí muchísimo cuando me enteré, siempre había creído que era alguna de esas semillas traídas con el comercio de algún país lejano, quizá porque siempre me ha parecido que es una diminuta y exótica semillita.
Según me enteré pertenece a la familia de la mente ¡¿lo pueden creer?! Es considerada más como una herbácea que como un cereal, aunque la planta se cultiva en especial para poder consumir su semilla; es también conocida como “savia hispánica” y he de reconocer que compartimos crédito en su origen con Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Nicaragua, fue altamente cultivada por los Aztecas y después cayó en el olvido por muchos años, quizá por la misma razón que quisieron olvidarse del amaranto durante los tiempos de la conquista… ambos son superalimentos que aportan una gran cantidad de nutrientes y energía, por lo tanto a los conquistadores no les convenía que sus enemigos estuvieran bien alimentados y fuertes.
La leyenda de éste alimento decía que los aztecas podían sostenerse todo el día alimentados con tan solo una cucharada de chía y por fortuna, después de que casi queda en el olvido, ha resurgido hasta el punto de que es muy fácil encontrarla en cualquier tiendita, supermercado, mercado tradicional y tiendas especializadas en semillas, especias y demás.
Ésta semillita de tan solo un milímetro de longitud tiene una multitud de propiedades para nuestro beneficio, el primero de ellos es que está libre de gluten, además de tener una gran cantidad de omega 3 (más que cualquier otra semilla), cuenta también con antioxidantes que previenen varias enfermedades degenerativas, por si lo anterior fuera poco contiene hierro, selenio, magnesio, calcio y fósforo.
Dichas semillitas son ricas en mucílagos (sustancias viscosas coagulables que aumentan la viscosidad) por lo que actúa como gelificante natural y ayuda a espesar cualquier liquido, así que puedes aprovechar dicha propiedad para añadirlo a un jugo de frutas, infusión, leche (de cualquier tipo) o yogurt y después de dejarla reposar aproximadamente una hora podremos tener una especie gelatina deliciosa que además te ayudará a proteger tu flora intestinal, entre todas las demás bondades.
La chía también puede consumirse sin ser remojadas agregándolas a ensaladas, como cereal, en licuados e incluso incluyéndola en la elaboración de panes caseros tanto en la masa como en la decoración o puedes añadirla a las aguas frescas, como sabes, en México lo más común es encontrarla en conjunto con el agua de limón, pero puedes agregarla a cualquier otra debido a que no altera el sabor de ninguna, solo las espesa ligeramente, por lo que debes tener cuidado en la cantidad que utilizas.
Como otra de sus fabulosas bondades nos ayudará a sentirnos llenos más rápido debido a que absorben 10 veces su peso en agua formando el antes mencionado, gel, que al volverse voluminoso nos dará la sensación de saciedad por más tiempo, sin dejar de lado que también retrasará el aumento de azúcar en la sangre
La chía es una verdadera maravilla, no dudes en sumarla a tu dieta, su sabor es muy tenue y es tan multifacética que la puedes agregar a lo que quieras, además es ¡orgullo nacional!
Por: Magnolia Flores Tapia
