1984. Este fue el año que George Orwell eligió como título, en los años 40, para escribir su última novela. Quién hubiera pensado que podríamos estar frente a un escenario similar en 2019, 70 años después de su publicación. Para escribir este texto recurriré, entre otras fuentes, a un ensayo escrito, en el año 2014, por el autor Julio H. Cole y que lleva por título “George Orwell y su relevancia para el siglo XXI”. Lo considero de importancia porque, como señala el citado autor, Orwell podía ser considerado como un socialista que advirtió de los riesgos del totalitarismo. Si bien en México esta situación no se ha presentado, sí hay algunos focos rojos que deben llamar nuestra atención.

Una de las críticas que se hacen al nuevo gobierno es que, todo lo que sucede, es culpa de los gobiernos anteriores. Cito a continuación algunas líneas del ensayo de Julio H. Cole para ejemplificar mi afirmación: “el personaje central de la novela, es un funcionario de baja jerarquía en el Ministerio de la Verdad, y su trabajo consiste en alterar los documentos históricos a fin de que éstos coincidan en todo momento con la versión más reciente de la “verdad” oficial, la cual se define siempre en función de las necesidades del Estado y de acuerdo a los dictados infalibles del Partido”. ¿Suena parecido a lo que vivimos actualmente? Ahora, existe una verdad oficial en torno a la cual se manejan datos e información que sustenten dicha verdad.

Un párrafo del ensayo que quiero destacar es el siguiente. “En el mundo de 1984 las condiciones de vida son muy malas, pero en las noticias que constantemente se trasmiten por las pantallas televisivas se exageran burdamente las cifras de producción para crear la impresión de una economía pujante y eficiente, cuando la realidad es todo lo contrario. La “verdad” es un concepto muy elástico y maleable, y cuando cambia la verdad oficial —lo cual sucede todo el tiempo — los ciudadanos están mentalmente entrenados para cambiar de inmediato sus convicciones y creencias, sin cuestionar nunca los pronunciamientos oficiales, ya que en este mundo la noción de una verdad objetiva es un concepto incomprensible. El control sobre la realidad es total —de hecho, la “realidad” no es lo que realmente sucede, sino lo que el Ministerio de la Verdad dice que sucede”.

Esto es probablemente lo que me ha generado mayor incomodidad. Hay una historia que se nos vende como verdadera. Sin embargo, lo que palpamos es muy distinto. La economía se está desmoronando, la inseguridad es creciente, la desconfianza por parte de los empresarios es cada vez mayor; y, aún con todo ello, el mensaje oficial es altamente optimista, algo que convence – todavía – a una mayoría de los ciudadanos quienes creen ciegamente en la palabra del Presidente de la República. Esto se ha repetido a lo largo de la historia, en diversas latitudes del planeta. Cierro mi colaboración de esta semana con una frase que Orwell escribió en 1939 y que cita el autor Cole: “Es muy posible que nos estemos acercando a una época en la que dos más dos será igual a cinco si el Líder así lo afirma”.

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