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Y, ¿QUÉ FUE DE SUS HIJOS?

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A veces el pasado nos guía para no cometer errores al presente, y puede servir de base para el  futuro de nosotros. Por otro lado es muy real el refrán que dice que el ser humano es el único animal que se tropieza dos o más veces con la misma piedra.

Hace varios años leí un libro de ese nombre, que nos planteaba la vida de los descendientes de ilustres hombres y mujeres y su lectura fue bastante deprimente. Hijos de genios que fueron maltratados o ignorados y sufrieron el resto de sus vidas (Einstein). Hijas que murieron jóvenes por pobreza en su hogar (Marx). Incluso herederos de potentados que se cambiaron el nombre y vivieron vidas anónimas muy modestas para escaparse del estigma de sus poderosos padres. Hay historias de horror donde los hijos asesinan a sus padres o abuelos para recibir herencias. También  está el caso de la heredera de la familia periodística Hearst que se volvió terrorista en Estados Unidos y que, parece, ya regresó a su normalidad.

Afortunadamente, hay asuntos exitosos como los hijos de Juan Sebastián Bach que resultaron grandes compositores o miembros de la dinastía Rockefeller que han descollado en la política, los negocios la educación y la filantropía. Otros como los Watson de IBM que, a pesar de tener caracteres opuestos lograron hacer un emporio de las simples máquinas de escribir, hasta la fecha.

Después de más de tres décadas de labor con múltiples negocios de estructura familiar siento una sana curiosidad, mezclada con preocupación y en algunos casos tristeza por saber qué pasó con estos emprendedores, sus relaciones familiares y los negocios que fundaron, y, por supuesto saber en qué etapa se encuentra el proceso sucesorio y patrimonial de los fundadores. Lo pienso hacer paulatinamente, en estricta confidencialidad y más que nada ojalá pueda extraer ciertos  modelos para aplicar exitosamente a las actuales. También factores que hay que cuidar para evitar conflictos y quiebras.

Un antecedente de lo que he visto: Los emprendedores son personas normales, toman riesgos calculados y para triunfar van creando estructuras alrededor de su empresa, cuidando su relación familiar y planeando el futuro. Todo eso le pueden dar frutos, riqueza y poder, además del orgullo de haber triunfado…pero hay un “diablito” escondido detrás de esa persona y este pecado es el de la arrogancia que nubla la mente del líder y lo hace creerse invencible, todopoderoso. Esto lo impulsa a tomar decisiones y riesgos que, desafortunadamente acaban con su proyecto, deshacen a su familia y terminan con su patrimonio dentro y fuera de la empresa. Una tragedia que se repite con demasiada frecuencia para mi gusto en el mundo. ¡Cuídense de ese mal consejero que está a la espera de que ustedes se vuelvan arrogantes!

Finalmente, un tema recurrente en todas las sociedades es la pérdida del patrimonio personal por parte de herederos ignorantes, vivales de todo tipo y falta de cultura financiera y de inversión

gzsalo@gmail.com

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