“Soy de León, vivo por el eje y llego por el Malecón”, una frase con mucha identidad leonesa.
En la primera década del siglo XX, el inglés Luis Long impulsó su legado arquitectónico, así como su conocimiento en los ámbitos de la relojería y de la meteorología.
En esa época, Long también realizó una intervención en el Malecón poniente a la altura del Mercado República, que fortaleció con un bordo de mampostería y de piedra.
La población leonesa se protegía de inundaciones y recordaba la tragedia de 1888 a raíz del desborde de las aguas pluviales que un mes de junio salieron del insuficiente cauce del río.
Desde entonces, la parte alta del malecón se utilizó como una vialidad para conectar a la ciudad entre el puente República con el puente Barón, así como el tramo del puente República al puente Hidalgo.
Al llegar el nuevo milenio, los malecones y el propio río fueron absorbidos por la mancha urbana, pero los leoneses ya habían aprendido a vivir y convivir con “los bordos” que su función original fue la hidráulica.
El jueves, el secretario de Obra Pública del Estado, Arturo Durán Miranda, anunció un plan de rehabilitación de los malecones con una intervención a lo largo de siete kilómetros.
Los “bordos” -como se conocieron popularmente- cumplen su función hidráulica, presumen con creces su vocación de “freeways”, un sector del cauce del río es área deportiva, sus puentes son pivote de movilidad… y muy pronto, serán áreas de convivencia y recreación.
La obra de rehabilitación inicia el próximo año y será uno de los proyectos emblema que dejará como legado el sexenio de Miguel Márquez Márquez, próximo a terminar su gestión.
“Soy de León y vivo por el Malecón del Río”.
