El viernes 11 de mayo, mientras el gobernador Miguel Márquez Márquez hacía como que trabajaba, 15 personas fueron asesinadas en el estado. Los números no sorprenden como tal porque ya es una estampa cotidiana, pero la jornada violenta llamó la atención ya que entre las víctimas estaba el candidato de Morena a la alcaldía de Apaseo el Alto, José Remedios Aguirre.
Guanajuato fue nuevamente nota nacional. Ocupamos las primeras planas con la triste noticia del asesinato de Remedios Aguirre, pero también porque en la misma jornada mataron a dos policías en Irapuato. Desde hace mucho la violencia superó al gobierno del estado, desde hace mucho Miguel Márquez Márquez dijo que ya había hecho lo que podía… y no nos mintió.
Márquez ya colgó la toalla; ya nos dijo que no podía más y que ni con Robocop ni Terminator esta situación iba a cambiar. Lo grave es que sus subalternos, el procurador Carlos Zamarripa Aguirre y el secretario de Seguridad, Álvar Cabeza de Vaca, tampoco se esfuerzan.
El crimen del candidato de Morena no es asunto menor. Por más que el aparato gubernamental quiera ensuciar su pasado como estrategia para minimizar el asesinato, está claro que nos siguen fallado, aun cuando tristemente no esperábamos más de ellos.
Las campañas electorales son el momento justo para que el partido en el poder se someta al escrutinio del pueblo; que la ciudadanía decida si refrenda su confianza en los nuevos candidatos, o si por el desgaste del gobierno, optan por una mejor opción. Por eso el gobierno debe garantizar, aún más, la seguridad: para que la gente salga a votar sin miedo.
Pero no pueden, o no quieren. Todos los candidatos a la gubernatura se pronunciaron sobre el crimen. Todos, excepto el primero que debía hablar: Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, delfín del gobernador Miguel Márquez.
De Carlos Zamarripa y Álvar Cabeza de Vaca no hay mucho que decir. Ellos se limitaron a hablar, en una rueda de prensa, sobre la disputa que hay entre bandas de huachicoleros, y tratar de ligarlo con el crimen de José Remedios Aguirre. No hubo palabras para los policías de Irapuato, o las otras 12 personas asesinadas del día.
Del 5 al 11 de mayo hubo 71 asesinados y 9 personas baleadas. ¿Cómo durmió esta semana, señor gobernador?
¡Nos leemos la próxima semana!
