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Violencia e inseguridad imparables

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CUARTA TRANSFORMACIÓN

No cesa la inseguridad y la violencia en Guanajuato. Da lo mismo si es el corredor industrial, el sur o norte de la entidad. Todos los días nos enteramos de escándalos criminales por parte de distintas células delictivas que cohabitan entre nosotros y cobran víctimas un día si y otro también.

La semana que concluyó ayer, nos llevamos dos notas periodísticas nacionales en los medios escritos y electrónicos dando parte a los mexicanos y al mundo entero de los nuevos capítulos de inseguridad que vivimos en casa: “Celaya se queda sin tortillas” y  “Asesinan al primer integrante de la Guardia Nacional en Guanajuato”.

Respecto al primer hecho delictivo y encabezado periodístico nacional en el vecino municipio de Celaya, otro delito como lo es la extorsión se hizo presente de manera violenta y sanguinaria en un segmento de la sociedad productiva como lo es la industria de la masa y la tortilla. Que el crimen organizado pida cuotas y “derecho de piso” para trabajar a gente que con muchísimo esfuerzo se gana la vida diariamente, ya es demasiado.

El modus operandi por parte del Cártel de Santa Rosa de Lima, es el siguiente: Los criminales se presentan en las tortillerías como miembros del grupo criminal y les indican que se trata de una extorsión, les entregan papelitos con un número de teléfono donde se tienen que comunicar para concertar la cantidad, que va entre 30 mil y 50 mil pesos mensuales y el modo de entregar el dinero.

Aquellos que no se comunican o simplemente ignoran el aviso criminal, al día siguiente, máximo dos días después, los negocios son perforados por un racimo de metralla para que entiendan que va en serio y que si o si tienen que comunicarse con los criminales. Algunos se comunican y pactan la extorsión para poder trabajar y otros, simplemente cierran y abandonan sus fuentes de trabajo por miedo.

¿Y la autoridad municipal? Como siempre, ignorando el problema y declarando públicamente por parte de su máxima responsable, la Alcaldesa Elvira Paniagua, que ellos no tienen conocimiento de absolutamente nada y que todo esta en orden. Después de estúpidas e irresponsables declaraciones, los comerciantes se organizan y se presentan en grupo en la presidencia municipal, pidiendo a la irresponsable Alcaldesa, que salga y de la cara, pero sobre todo, soluciones y brinde mínimos de seguridad y certeza jurídica a las víctimas. No aparece y los funcionarios menores solo dan largas y largas ya conocidas por todos nosotros…..bla, bla, bla, bla.

Mientras todo esto sucede y Elvira Paniagua y su equipo se esconden y no dan la cara ni solución a tan grave problema social, el Cártel de Santa Rosa de Lima y su líder, el vulgar delincuente conocido como el “Marro”, da la orden para matar a aquellos que se manifestaron ante la autoridad municipal y darles una buena lección……… la muerte.

¿Y el gobierno del estado? Declara e invita románticamente a la ciudadanía y presuntas víctimas “que denuncien, que se presenten ante la autoridad ministerial correspondiente, ya que es la única manera de que ellos puedan colaborar y ayudar a los afectados”. Como si fuera tan fácil por parte de aquellos que son presas de los delincuentes, que tienen miedo y no denuncian porque no cuentan con los mínimos apoyos y seguridad para ellos y sus familiares.

¿No debería el gobierno del estado, crear un protocolo de actuación para dar certeza y seguridad jurídica a aquellos que denuncian un delito y sus familias y así, puedan ser protegidos por el estado, para no verse amenazados por el solo hecho de denunciar al crimen organizado?

Y respecto a la segunda nota nacional, una balacera en los límites de los municipios de Yuriria y Jaral del Progreso, entre miembros de un grupo criminal contra elementos de la Guardia Nacional, cobro la vida del primer miembro de dicha organización, se habla de un teniente. Dentro de la refriega, se habla de 10 detenidos y varias personas lesionadas.

Y el pilón, la madrugada del domingo en León, donde una persona fue perseguida a balazos mientras viajaba en su vehículo,  trató de refugiarse, pero murió de 10 disparos.

¿Qué podemos hacer los ciudadanos?

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