Ubico que fue como a mis trece años cuando comencé a tener contacto musical con la trova (segunda herencia musical de mi hermana mayor), ya saben: Silvio Rodríguez, Mexicanto, Fernando Delgadillo, Alejandro Filio, Pedro Guerra y como única fémina en esta lista, Mercedes Sosa. No sabría decir exactamente por qué, si había pocas trovadoras, poca difusión o yo las excluí cuando decidí que al cumplir 20 años me iría a vivir al entonces DF para casarme con Fernando Delgadillo… sí, sin comentarios…

El hecho es que fue en la melancólica voz de Mercedes Sosa que oí y canté una canción que en ese entonces no entendía completamente, pero la historia de esta mujer que se iba a vivir al fondo del mar, a la fecha me encanta y podría hacerme llorar.

“Te vas Alfonsina con tu soledad,
qué poemas nuevos fuiste a buscar…
Y te vas hacia allá como en sueños
dormida Alfonsina, vestida de mar”

 

¿Por qué Alfonsina se iba a vivir debajo del mar?, ¿por qué no quería contestar la llamada de “él”?, ¿abajo del mar uno puede encontrar poemas?, ¿cómo es vestirse de mar? Lamentable o afortunadamente en esos tiempos no podía googlear las preguntas y entender la trágica y real historia que había inspirado la canción.

Tuve que tardar varios años para toparme con un poema que le ponía bellas palabras al reclamo constante de tener que llegar “virgen” al matrimonio, en contraste con la libertad que ejercían los hombres sobre sus cuerpos: “TÚ ME QUIERES BLANCA” (puede leerse libremente en internet), y ¡oh, sorpresa!, la escritora se llamaba ALFONSINA STORNI, y ¡era argentina como Mercedes!, eso me emocionaba porque aprendí a leer básicamente con los 12 tomos de Mafalda.

El poema me gusta porque en su momento sirvió de pretexto para discutir, compartir experiencias y dialogar ahí por el 2008 y algunos años después, sobre las grandes diferencias con que se permitía ejercer la sexualidad a hombres y mujeres, pero a lo mejor eso en el 2008 entre jóvenes universitarios no parece nada extraordinario (lo anterior es un sarcasmo, pues basta ver las que seguimos pasando las mujeres, solo por eso, ser mujeres), sin embargo, imagine a una mujer, docente, madre soltera (no, no me imagine a mí), imagine a Alfonsina que nació en 1892 y murió en 1938, escribiendo sobre esto, ¡todo un escándalo!

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Tú que el esqueleto
conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,
me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡me pretendes alba!

 Pasé de la melancolía a la admiración a la tristeza cuando descubrí porqué Alfonsina vivía abajo del mar… Nunca sabremos exactamente qué pasa por la cabeza y sobre todo por el corazón de alguien que decide suicidarse; podemos enfrascarnos en infinitas y estúpidas discusiones sobre si es una decisión valiente o cobarde, lo cierto es que Alfonsina decidió internarse en el Mar de Plata (el que allá por enero del 2006 bañó y congeló mi cuerpo, para más tarde ser escenario de una apresurada luna de miel).

Alfonsina se fue a buscar poemas nuevos, pero para nuestra fortuna, ha dejado muchos que podemos seguir leyendo, mientras nos conmueven y cantamos la canción que la inmortalizó.

“Sabe Dios qué angustia te acompañó,

Qué dolores viejos calló tu voz,

para recostarte arrullada

en el canto de las caracolas marinas”

Correo: lidia.almanza.orozco@gmail.com

Twitter: @LibrosLidia

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