Como ya es tradición, miles personas admiraron el despegue de los globos desde afuera del Parque Metropolitano. Algunos muy abrigados, y otros con la habitual emoción.
Desde lejos se puede ver el ambiente en el Parque Metropolitano. Se escucha, con toda claridad, ‘La Chona’. Toda la gente, desde afuera, aguarda el momento en que el primer globo surque los aires.
Desde las 6:00 de la madrugada, la gente en colonias como Los Castillos o Cañón de la India salen a la calle. Todos, totalmente abrigados: suéteres, chamarras, bufandas y gorritos. Hay quienes sostienen termos con chocolate y café, y otros, que le compran un vaso con atole a los vendedores matutinos.
Muchos de ellos han entrado una sola vez al Parque durante el festival, y otros, incluso, nunca lo han hecho. Lo que sí es una costumbre es contemplar el despegue desde lejos, en Bulevar Miguel Hidalgo, la carretera León-San Felipe o la salida a Lagos de Moreno.
Efraín López, de 35 años y padre de un niño de cinco, se levantó desde las seis y salió a ver el despegue en los alrededores de la colonia San Isidro Labrador. Sienta a su pequeño sobre sus hombros, y entre los dos, aguardan hasta que, a la par de las primeras luces del alba, vuelan los globos.
“Nomás una vez fui al metropolitano, y sale carísimo”, dice. “Es bien bonito ver cómo empiezan a volar, pero no todos lo podemos pagar”.
“¡Mira, el unicornio!” exclama Efraín Junior, quien emocionado señala al globo en cuestión.
Poco a poco, en el cielo empiezan a flotar más aerostatos, mientras que en la tierra, gente del polígono de Los Castillo se junta en calles y terrenos baldíos. Hay quienes llevan un banco o una silla plegable, otros se sienten desde sus azoteas.
