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VARGAS LLOSA, EL MAESTRO DE LA PALABRA

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Hoy cumple una semana de fallecido, Mario Vargas Llosa. Sin ninguna duda, una dolorosa pérdida para el mundo de las letras y del pensamiento profundo en el mundo actual, pero, sobre todo, para América Latina. Sigue corriendo mucha tinta y el tic, tic de cientos de teclados en el orbe, siguen escribiendo sobre el escritor y pensador peruano.

Escuchar a Vargas Llosa, era francamente una delicia. Haber tenido la suerte, la fortuna de escucharlo en directo, en vivo e interactuar con él, ha sido uno de mis más grandes privilegios en la vida. Primero, en 1991 en Madrid, en Casa de América, en una gran conferencia sobre las libertades y la democracia en Latinoamérica.

Fue un doble privilegio para mí, ya que tuve la enorme fortuna de ir acompañado de mi señora madre, quién como yo y buena académica, se encontraba extasiada de escuchar al peruano, hablar sobre conceptos tan simples y sencillos para él, pero tan lejanos para mi mamá, para mi y cientos de mujeres y hombres, en su mayoría estudiantes latinos; cómo, por ejemplo, estado de derecho, democracia social, alternancia y estado social.

Estoy casi seguro, que todos entendíamos sus ideas y conceptos, aún cuando, muchos no lo habíamos vivido en nuestros países de origen. La voz critica de Vargas Llosa, a los sistemas políticos y de partidos en Latinoamérica, nos hacían eco a todos los asistentes y vibrábamos al escuchar las críticas mordaces, que hacíamos nuestras, aplaudiendo a rabiar al héroe del Perú.

En un segundo momento, en mi calidad de diplomático como Consejero Económico en la Embajada de México en España, en enero del 2005, fui uno de los cincuenta invitados a un encuentro que organizo, D. Jesús Polanco, presidente del Grupo Prisa, teniendo como orador al escritor Mario Vargas Llosa.

Para ese entonces, ya habían pasado largos 15 años, donde Vargas Llosa, alcanzó gran notoriedad para los mexicanos, al calificar a México, cómo una “dictadura perfecta”. En un momento de quiebre, que a la postre sería el epilogo de 71 años de gobiernos emanados del PRI, ya que, en 1990, a dos años de la poderosa presidencia de Carlos Salinas de Gortari, en plena capital mexicana, se atrevió Vargas Llosa, a calificar a nuestro país, como lo que era, una “dictadura perfecta”.

Derivado del “histórico” adjetivo que plantó al estado y gobierno mexicano, fuimos dos personas quienes preguntamos a quién en breve tiempo, seria galardonado con el Nobel de literatura -2010- ¿Por qué se refirió a México, como una dictadura perfecta? La respuesta del peruano fue la siguiente: “muy simple, el gobierno mexicano a lo largo de tanto tiempo que han gobernado ha cooptado sin violencia y a golpe de billetera a todos los estamentos de la sociedad”.

Quiero recordar con todos ustedes, estas íntimas experiencias de vida, para recordar lo que el escritor y Nobel Mario Vargas Llosa, dijo en 2018 antes de las elecciones federales y por mi parte, retomar el concepto de “dictadura perfecta” con la base de la cooptación, que nuevamente vivimos todos los mexicanos, hoy en día.

“Un triunfo de AMLO, sería un retroceso para el país. Los mexicanos serían tan insensatos de votar por eso, teniendo el ejemplo de Venezuela enfrente”. “Tengo la esperanza de que haya lucidez en México. Esperemos que el populismo no gane en México. Yo espero que no gane López Obrador, creo que eso sería un retroceso para el país, traería un auge de populismo a Latinoamérica”.

Hoy la cooptación en nuestro país continúa más fuerte que nunca. Cooptación que va desde los empresarios, los partidos políticos de oposición, medios de comunicación, intelectuales sistémicos, gobiernos locales, lo que queda del sindicalismo, los pobres convertidos en una nueva clase social de esclavos del Siglo XXI y por supuesto, los nuevos aliados del gobierno: los narcos.

Las palabras de Mario Vargas Llosa, con respecto a calificar a México, como una “dictadura perfecta” están más vivas que nunca. Así como también, su vaticinio respecto a la instalación de una nueva forma de gobierno en Latinoamérica, vía el populismo. De nada sirvió el fin de las dictaduras, para alcanzar la implementación de la silenciosa cooptación que hoy todos vemos.

Todo esto y más, las enseñanzas de mi mamá me hicieron ser como soy. Decir lo que debo decir, cuando los demás guardan silencio.  

¿No cree usted?

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