El virus del papiloma es la infección de trasmisión sexual más frecuente, casi todas las personas, hombres y mujeres, tendrán papiloma en algún momento de sus vidas. Por fortuna, la mayoría de esas infecciones por papiloma, se eliminan espontáneamente en los primeros dos años después de haberse adquirido y no conducen a ninguna consecuencia. El problema ocurre cuando alguna de esas infecciones por papiloma no se elimina, conduciendo a una infección persistente.
Existen más de 100 tipos diferentes de virus de papiloma humano, los cuales se clasifican en bajo o alto riesgo, de acuerdo a las consecuencias que producen cuando ocurre una infección persistente. Cuando ocurre infección persistente por papiloma de BAJO riesgo, se observan consecuencias como el desarrollo de verrugas o condilomas. Cuando ocurre infección persistente por papiloma de ALTO riesgo, la consecuencia es el desarrollo de cáncer, como el cáncer cervicouterino en las mujeres, aunque también pueden producir cáncer de vagina, vulva, pene, ano, etc.
Por mucho tiempo, para evitar las consecuencias devastadoras del cáncer cervicouterino, se ha recurrido a programas de Detección Oportuna de Cáncer, ofreciendo a las mujeres la prueba que conocen como “papanicolaou”, con la intención de detectar oportunamente lesiones precancerosas, que puedan ser tratadas adecuadamente.
Ahora, las cosas han mejorado, por que se pueden realizar acciones de prevención mediante la vacuna contra el papiloma. Existen en México dos tipos de vacunas contra el papiloma: 1) La vacuna bivalente, que protege contra dos tipos de papiloma, el 16 y el 18, que son considerados los más comunes de ALTO riesgo y 2) La vacuna tetravalente, que protege contra cuatro tipos de papiloma, el 6 y el 11, que son los más comunes de BAJO riesgo y el 16 y 18, que ya mencioné son los más comunes de ALTO riesgo.
La vacuna de papiloma previene la infección persistente por los tipos de virus incluidos en la vacuna, por lo puede evitar el desarrollo de condilomas por los virus 6 y 11, pero sobretodo tiene una eficacia casi del 100% de evitar cáncer cervicouterino causado por los virus 16 y 18.
La vacuna de papiloma se recomienda para hombres y mujeres de 9 a 26 años de edad, aunque ya se ha ampliado su recomendación hasta los 45 años. La eficacia de la vacuna es mayor entre más tempranamente se aplique, así que es más eficiente si se aplica en una adolescente que en un adulto. La vacuna de papiloma requiere la aplicación de 3 dosis, la inicial y luego 2 y 6 meses después de la primera; sin embargo si se aplica antes de los 15 años de edad, dos dosis son suficientes, la inicial y otra 6 meses después.
En México, la vacuna de papiloma se aplica de forma gratuita a niñas que cursan el quinto año de primaria, es decir, en promedio a los 11 años de edad. En esta semana, del 20 al 24 de mayo, se lleva a cabo la Segunda Semana Nacional de Salud, con el lema “Por el bienestar de tu familia y de México, vacúnalos” y tendrá como objetivo principal aplicar la vacuna contra el papiloma.
¿Si tú pudieras evitar que tu hija tuviera cáncer, lo harías? Entonces, vacúnala contra el papiloma.
@doctormosqueda
NOTA: El autor es infectólogo de la Secretaría de Salud.
