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Un rescate de ficción

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La toma de rehenes es un crimen que siempre causa escándalo mediático y deja secuelas psicológicas en sus víctimas. Los métodos de rescate por parte de las autoridades pueden ser desde agresivos hasta meticulosos, pero:

¿Puede una película de ciencia ficción servir como factor clave para salvar vidas?

La respuesta es sí. Ese fue el caso de la “Operación Argo”, llevada a cabo por la CIA para salvar a seis rehenes durante la crisis de rehenes de Irán.

Todo comienza en Teherán, el 4 de noviembre de 1979, durante la revuelta islamista encabezada por el Ayatolá Jomeni. Un grupo de estudiantes llegó a la embajada estadounidense y tomó a todos los funcionarios como rehenes, exigiendo al país de las barras y las estrellas que no se inmiscuyera en sus asuntos y les entregara al depuesto sha, que estaba en Nueva York siendo atendido contra el cáncer.

Entonces, 6 rehenes lograron huir, y esconderse en embajadas de Inglaterra y Nueva Zelanda. Corrían un riesgo inmenso por el tenso clima político, y debían salir del país a como diera lugar.

Así fue como la CIA llamó a uno de sus mejores agentes: Tony Méndez, especializado en extracciones de rehenes. Al analizar la situación, supo que no la tenía fácil. Primero pensó en hacerlos pasar por profesores, pero ya no quedaban escuelas en Teherán.

Entonces, ideó un plan tan inverosímil que resultó exitoso.

Inventaría que los 6 rehenes eran canadienses y viajaron a Irán para filmar una película de ciencia ficción (muy moda en aquella época), buscado locaciones. Tenía que hacerlo lo más creíble posible, así que con un presupuesto de 10,000 dólares ‘creó’ una película. Se promocionó en revistas de cine y se tomó como base un guion.

John Chambers, el encargado del maquillaje de “El Planeta de los Simios” asesoró a Méndez y del dibujante Jack Kirby (cocreador de gran parte de los superhéroes de Marvel Comics), fueron los posters promocionales. La película se llamaría “Argo”, producida por Studio 6, una empresa falsa nombrada así por los rehenes, que se refugiaban en casa del embajador de Canadá.

Méndez viajó a Irán y les dio a los prófugos profesiones, pasaportes (gracias al gobierno canadiense) e identidades falsas como guionista, productor, director, etcétera. Salieron en un vuelo comercial el 28 de enero de 1980 como miembros de la elite de Hollywood en busca de una exótica locación.

La Operación Argo quedó oculta, hasta que se hizo pública en el gobierno de Bill Clinton.

Méndez falleció en 2019. Sobre el caso, hace diez años declaró a la BBC: “Después de todo, parte del espionaje es hacer una puesta en escena”.

EL OTRO “ARGO”

Este 2012 se conmemorarán 10 años de “Argo” la película dirigida por Ben Affleck que se inspira en este caso y ganó el Oscar. Aunque fue un éxito, hay que aclarar que tiene muchas imprecisiones y libertades creativas.

Para empezar, la cinta enaltece a la CIA, haciendo a un lado la labor de Canadá, Gran Bretaña y Nueva Zelanda, quienes fueron importantes participantes.

Quizá lo más serio es que “Argo” plasma una visión negativa de los iraníes, sin plantear que las revueltas ciudadanas y los crímenes de odio existen en todo el mundo y en todas las culturas. Además, solo rescataron a unos pocos. El resto de rehenes estuvieron sometidos en la embajada durante 444 días, hasta que acabó el gobierno de Jimmy Carter. Eso sin mencionar la habitual intromisión de las agencias de inteligencia americanas en los países de Medio Oriente.

En 2014, la propia CIA publicó los tweets titulados “Argo real vs reel” donde aclara la diferencia entre la realidad y la ficción. Por ejemplo: los seis ciudadanos fueron salvados sin las emocionantes persecuciones que plasma Affleck.

Como sea, la Operación Argo es una gran historia, pues muestra como la creatividad humana puede salvar vidas donde incluso hay crímenes con geopolítica de por medio.

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