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Un crimen oculto

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El 22 de julio de 1990, ocurrió en Los Ángeles, California, un asesinato que tenía todos los elementos para volverse un escándalo mediático: el crimen fue a sangre fría con signos de una brutal violencia y vinculado a actividades ocultistas, el lugar de los hechos era un centro de reunión de la secta más famosa de Estados Unidos (y el mundo) y el investigador fue un detective que ha inspirado y asesorado a escritores de novelas policiacas.

Todo comienza en la fecha antes mencionada, que coincidía con el solsticio de verano, cuando en el túnel Chatsworth, cerca de la Universidad de California, fue encontrado el cadáver del joven estudiante de astrofísica Ron Baker, de 21 años. Lo habían asesinado con particular sadismo: fueron 18 puñaladas, y le cortaron tanto el cuello que casi se desprendía su cabeza.

Por si lo anterior no fuera suficiente siniestro, la escena del crimen era el túnel donde Charles Manson y su secta ‘La Familia’ solían reunirse para ir a su casa, el Rancho Spahn, que quedaba relativamente cerca, por lo que las paredes estaban repletas de símbolos mágicos. Pero aún había más: la víctima fue encontrada con un collar de una estrella de cinco puntas, y pertenecía a un grupo de la universidad conocido como el ‘Mystic Circle’, interesados en el ocultismo.

De inmediato, la policía llamó a los padres de Ron, pues se estaba especulando la posibilidad de un secuestro fallido, por lo que ofrecieron 10,000 dólares de recompensa para quien diera información.

En aquellos años, cuando recién terminaban los ochenta, el temor por todo lo ‘satánico’ estaba a la orden del día, de modo que el escándalo mediático estalló, pues no era ningún secreto que el lugar, conocido popularmente como ‘El Túnel Manson’ era centro de reunión para actividades ocultistas.

LA INVESTIGACIÓN

Todo parece la trama de una serie tipo ‘CSI’ o ‘La Ley y el orden’ y como tal, falta la presencia de detective que se obsesionó con el crimen. Este fue Rick Jackson, una leyenda en el Departamento de Policía de los Ángeles (LAPD por sus siglas en inglés), quien ha asesorado a escritores como James Ellroy o inspirado al personaje de Harry Bosch, de las novelas de Michael Connelly, popular por sus series en Prime y Netflix. Apodado por la publicación LAMag como ‘el padrino de los escritores policiacos en Los Ángeles’ había participado en casos de relevancia internacional como el de Doris Duke y O.J. Simpson.

La investigación demostró que la realidad es más noqueadora, pero menos fantasiosa. Pues entre otras cosas, los brujos wicca de California, a los que pertenecía Ron, declararon a los medios que hacían magia blanca y no negra y que tienen un gran respeto por la vida humana.

Duncan Martínez y Nathan Blalock, compañeros de Ron, fueron con él a celebrar el solsticio al túnel y a beber cervezas. Comenzaron a discutir ya tomados, Nathan perdió la cabeza y apuñaló a Ron. Después, quisieron ocultar los hechos y hacerlo ver como secuestro. Uno de ellos no había pasado la prueba del detector de mentiras, por lo que fue persona de interés. Intentaron huir con identidades falsas, pero fueron detenidos por la policía. La llamada del secuestro no fue más que una mera coartada para desviar la atención de LAPD. En 1996 se les condenó a cadena perpetua, pero en 2020, el gobernador de California, Gavin Newsom, conmutó a varios presos, entre ellos Martínez.

Hasta el momento, no se ha filmado una película o una serie basada en este caso, pero en marzo de este año sale a la venta el libro ‘Black Tunnel, White magic’ (‘Túnel negro, magia blanca’) escrito por Rick Jackson, Matthew Mc Gough y con introducción del mismo Michael Connelly, quien en dos de sus novelas escribió una vez: “[…] pase lo que pase, el mundo siempre estará necesitado de héroes” y “[…] no hay nada que puedas hacer contra el pasado, salvo mantenerlo allí”.

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