El presidente de todos los mexicanos, AMLO, cumple un año en el gobierno y convocó a una gran celebración en el zócalo de la capital de nuestro país. ¿Qué va a celebrar?

¿La cancelación del aeropuerto de Texcoco y lo que representaba económicamente para el país, tirando 200 mil millones de pesos? ¿El adiós a la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros? ¿La guerra al huachicol, sin ningún plan o estrategia y el evidente desabasto que vivimos en Guanajuato y de qué sirvió, si continúa el robo de hidrocarburos en el Estado?

¿Los 137 muertos en Tlahuelilpan, Hidalgo, mientras perforaban ductos de Pemex? ¿La escasez de medicamentos como nunca jamás lo habíamos visto y padecido en los hospitales públicos del país, acusando a las farmacéuticas, mientras compra medicamentos en el extranjero sin ningún ahorro presupuestal? ¿Quita millones de pesos del presupuesto a cultura, ciencia, tecnología y deporte; mientras construye en el país estadios de béisbol, ya que es su deporte favorito?

Mientras todo esto sucede en este recuento de daños tan sólo a un año de gobierno, comienzan los fraudes en las instituciones públicas del Estado como en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, entregando la titularidad a una incondicional y activista política de su partido político MORENA. Cancela recursos para víctimas de violencia, programas de detección y prevención de cáncer y guarderías; que a los niños los cuiden los abuelos.

Normalistas secuestran camiones y bloquean vías federales del tren, ante la mirada pasiva y la complicidad de las fuerzas de seguridad federal del estado mexicano, que en lugar de sancionarlos y aplicar la ley, les regala plazas de funcionarios y les entregan la educación a vándalos que se dicen llamar maestros.

Y qué decir del peor operativo planeado de seguridad en la historia moderna de México en Culiacán, Sinaloa, mientras todos los mexicanos y el mundo entero ve cómo el cártel de Ovidio Guzmán toma la ciudad y el gobierno detiene y libera al narcotraficante sin dar cuenta alguna al pueblo de México de lo que pactaron, mintiendo y engañando una vez más a la sociedad.

Mientras México se desangra día a día, semana a semana teniendo cifras nunca antes vistas en materia de inseguridad, viviendo el año más violento con 30 mil homicidios, 580 por semana. La cruel y despiadada matanza de la familia LeBarón, asesinando a mujeres y niños; ante una estrategia pública de seguridad que se basa en “abrazos, no balazos” y “en acusar a los delincuentes del crimen organizado con sus mamacitas”. Esa es la Cuarta Transformación de nuestro país.

El gobierno de López Obrador, ahora protege a dictadores socialistas como Evo Morales y su primer círculo de colaboradores, que son mantenidos por el erario público y los impuestos de los mexicanos en nuestro suelo, simulando una “coperacha” por parte de diputados y senadores de MORENA, así como en la embajada de México en Bolivia viven refugiados desde hace semanas más colaboradores del dictador.

En lo que va del año, hemos perdido 75 mil empleos, la economía no crece, estamos en 0 % de crecimiento y el pronóstico para el siguiente año es del 1 %, los negocios medianos y pequeños están solos, mientras los empresarios despiden a trabajadores semana a semana porque nadie compra y no hay forma de mantener los negocios.

La sociedad más polarizada que nunca con un presidente que se ha dedicado a dividir a los mexicanos llamando fifís a la gente y creando un abismo entre clases sociales y otra. Ahora, tenemos la oportunidad los mexicanos de tomar la palabra al presidente de los E.U y poder reconvertir a los cárteles mexicanos en terroristas y por fin terminar con ellos, con la ayuda del gobierno norteamericano.

El gobierno mexicano no ha sido capaz de solucionar este grave problema que nos aqueja desde hace décadas. Ya que es tan diferente el gobierno de AMLO y él es un gran demócrata, porque no hace una consulta pública nacional para saber qué opinamos los mexicanos al respecto.  Y no lucrar más con el falso y quemado debate de la soberanía nacional, cuando el pueblo “sabio” ni siquiera sabe o conoce en qué consiste la soberanía nacional. Que por cierto, en este gobierno ha sido violada una y otra vez por los norteamericanos, ahí esta el ejemplo de la Guardia Nacional que ha servido de muro a Donald Trump y su gobierno o las repetidas intervenciones de la CIA, DEA o FBI en temas puntuales de inteligencia financiera y seguridad pública. ¡Ya basta de más y más mentiras!

¿Qué opina usted, estimado lector?

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