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Turismo siniestro

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El próximo 27 de septiembre se celebra el día mundial del turismo, una fecha idónea para reconocer la importancia social, histórica y económica de esta actividad, y es que existen infinidad de segmentos y tipos: de reuniones, de aventura, gastronómico, cultural y en los últimos años, uno que compete a esta columna: el llamado turismo oscuro o tanatoturismo.

Tal como su etimología lo señala (de ‘tanatos’, muerte) el tanatoturismo es aquel que se enfoca en visitar lugares relacionados con la tragedia, el sufrimiento y los asesinatos.

Pareciera morboso, pero hay infinidad de ejemplos y tours. Desde quienes se toman selfies en la Plaza Dealey (donde mataron al presidente John F. Kennedy) hasta quienes realizan el mismo recorrido de criminales como Al Capone en Chicago, Charles Manson en Los Ángeles o Jeffrey Dahmer en Milwaukee, causando gran polémica y disgusto entre los familiares de las víctimas y despertando acalorados debates entre los promotores de los destinos. En México, el experto en asesinos seriales Ricardo Ham, es anfitrión de un recorrido en el Zócalo, donde se visitan los lugares de asesinatos más memorables.

Ahora, recorreremos imaginariamente dos mansiones donde vivieron verdaderos psicópatas, y hoy son visitados por gente de todo el mundo.

LA ‘SOCIALITÉ’ ASESINA
Si hay una mujer a quien durante el siglo XIX la ciudad de Nueva Orleans recuerda con miedo y horror, es Delphine Lalaurie. De día, era una elegante y guapa dama de alta sociedad a quien todo mundo conocía apreciaba… pero de noche, ocultaba un terrible secreto: Durante toda la década de 1830, compraba esclavos afroamericanos y los encerraba en su sótano, donde había acondicionado una cámara de torturas. Usaba alfileres, cuchillos, antorchas, mazos y cuanto se le pudiera ocurrir. Una noche, una de las esclavas, harta del tormento, optó por prenderle fuego a la casa. Era mejor morir que soportar a aquella cruel ama. El fuego se extendió por todo el barrio francés de Nueva Orleans.

Cuando los bomberos llegaron al lugar de los hechos, descubrieron cadenas, grilletes y cuchillos. Sí: todos sabemos que en aquel entonces la esclavitud era legal en Estados Unidos, pero el trato era demasiado infame, de modo que Madame Lalaurie huyó para no enfrentar ni a blancos, ni a negros. Hasta el día de hoy se ignora su paradero, pero el tour del terror en Nueva Orleans tiene la mansión, ubicada en el 1140 Royal Street, y se puede checar en: https://ghostcitytours.com.

Millones de turistas visitan la mansión Lalaurie, dejando su miedo, y claro, derrama económica. Lo hacen solo por fuera, ya que el inmueble ha tenido varios dueños, entre ellos el actor Nicholas Cage.

Otra de las mansiones donde han ocurrido asesinatos horribles y hoy en día son un destino del tanatoturismo, es la de los ‘Asesinatos del hacha de Villisca’, ubicada en el pueblo de dicho nombre en Iowa, Estados Unidos.

Todo ocurre un 10 de junio de 1912, cuando Josías Moore, de 43 años, era un próspero comerciante que se había casado con su esposa Sarah y tenía 4 hijos, siendo el mayor de 11 años. La noche del asesinato, los niños habían invitado a dos amigas a pasar la noche. Parecía una pijamada normal, cuando un hombre irrumpió en la casa y mató a hachazos a todos. Hank Horton, el mejor policía del pueblo, recorrió el lugar de los hechos, topándose con toda la familia y los niños descuartizados. ¿Quién lo hizo? ¿Por qué? Hasta el día de hoy nadie lo sabe. El caso es uno de los crímenes sin resolver más enigmáticos del mundo. Lo que sí es un hecho es que millones de turistas recorren Villisca solo para ir a la mansión en el tour cuya publicidad dice que para algunos, la casa parece hablar.

Los recorridos se checan en: www.villiscaiowa.com.
Los lectores interesados en el tema, pueden ver la serie documental ‘El otro turismo’, donde el periodista David Farrier recorre los destinos más llamativos del tanatoturismo.

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