La tecnología nos ha traído muchas cosas buenas, ha hecho más democrática la incursión en diversos ámbitos, se han revolucionado los medios de comunicación, la forma en la que se difunden las noticias, la forma de crear cine, la forma de hacer y consumir música; incluso se nos ha dado la posibilidad de estar constantemente conectados con el mundo desde nuestras manos.
Sin embargo, con la tecnología también han llegado problemas nuevos, de la misma forma en que podemos estar conectados con el mundo, también podemos desconectarnos de nuestro entorno, así tal cual, con la misma facilidad, con tan solo un toque de nuestros dedos, cambiamos de realidad a una virtual.
De acuerdo a lo anterior es que soporto mi afirmación inicial de que en algún momento has hecho phubbing, lo cual se refiere al hecho de ignorar a alguien en un entorno social por voltear a ver el teléfono en lugar de prestar atención… sí, yo también lo he hecho y cada vez me siento peor por tan mal hábito.
La primera vez que me molestó dicha situación estaba en una reunión de ex compañeros de la preparatoria y recuerdo que me retiré del lugar cuando todos comenzaron a enfrascarse más en el celular que en lo que pasaba alrededor. Y esto no se refiere al hecho de contestar una llamada o responder un mensaje, sino al hecho de realmente enfrascarse en el aparato por completo cuando se está en una reunión de amigos, familia o de trabajo, yendo incluso más allá de compartir un simple estado en redes sociales, para pasar a mantener conversaciones paralelas con otras personas a través del dispositivo móvil, comprar productos, reírse de un chiste visto en algún sitio e incluso descargar música.
La palabra phubbing es un término acuñado de dos palabras en inglés: phone que es teléfono y snubbing que significa desairar, ignorar o menospreciar. ¡Auch!, comienzan a calar los términos, al menos, cada vez me dan menos ganas de estar al pendiente del celular, al menos cuando estoy con alguien.
El phubbing es un problema que afecta a todo el mundo, aunque ciudades como Nueva York, e incluso la Ciudad de México, son parte de los sitios que ocupan los primeros lugares en tal hábito, ahora el celular es el nuevo distractor en la hora de la comida e incluso parece que todo se va a agravar, debido a que los adolescentes prefieren comunicarse por mensajes de texto que de frente.
Por todo lo anterior, han surgido campañas a través de las cuales se exhorta a las personas a dejar un momento su teléfono inteligente para volver a apreciar su entorno, convivir con las personas como es debido y poner atención a lo que sucede en el momento.
Es comprensible que con una vida tan ajetreada como la que experimentamos, el móvil nos viene a ahorrar mucho tiempo, resultando una gran herramienta para nuestro medio laboral; sin embargo, no dejemos de lado el bonito hábito de mirar a los ojos a las personas otra vez.
Me pondré de tarea volver a conectarme con mi entorno y desconectarme un poco del celular, al menos al estar con alguien ¿te sumas a la tarea?
