En esta semana hubo un acontecimiento importante en la Ciudad de León, con la visita del Rector Mayor, Ángel Fernández Artime, nombrado así por ser el dirigente mundial de la gran orden, tan importante en el mundo católico, la Gran Orden Salesiana. Debemos considerar un gran compromiso ser responsable de un trabajo muy grande, ya que la Orden Salesiana en el mundo alcanza casi 18,000 centros de formación a las comunidades, de los cuales 120 corresponden a nuestro país, más de 1,400 colegios de todos los niveles de enseñanza y grupos cooperadores de laicos que se cuentan por cientos de miles; además de centros de formación religiosa, auxilio espiritual y servicio que la conforman las diferentes congregaciones de monjas. Debemos de considerar que, alrededor de este personaje en todos los países y en las mismas oficinas centrales, hay un grupo importantísimo de asesores y colaboradores en la ciudad de Turín, Italia.
La Orden Salesiana tiene una antigüedad de más de 100 años, ya que esta orden se debe a su fundador, San Juan Bosco, que fue ordenado en 1831, murió en 1888 y fue canonizado en 1934. El primer Rector Mayor fue el Beato Miguel Rúa, de 1888 a 1910. En 2014 fue nombrado como sucesor de un gran mexicano Rector Mayor Pascual Chávez, un mexicano de origen humilde nacido en un pequeño Pueblo, Real de Catorce, San Luis Potosí, hoy casi abandonado, que dirigió con acierto y con vigor durante 12 años, ahora le toca a nuestro invitado la gran responsabilidad de dirigir la Orden Salesiana, a Don Ángel Fernández Artime.
Bienvenido Sr. Rector Mayor, reciba el cariño de la Ciudad León, porque sus habitantes son mujeres y hombres de reconocida hospitalidad y León es una ciudad que se caracteriza por el fervor salesiano donde ha habido hombres importantes que le han dado lustre y orgullo a leoneses desde hace muchos años, y podemos nombrar al primer sacerdote leonés salesiano, el Padre Andrés Rodríguez Mena y a su hermano Amando, ahora vencido por los años, con más de 60 años de sacerdocio y sigue en pie su trabajo salesiano; posteriormente la gran obra leonesa, como es la Ciudad del Niño, enclavada en la exhacienda Santa Rosa, que fue hogar de los refugiados polacos de la segunda guerra mundial y posteriormente entregada para dar servicio de educación, capacitación en oficios y también enseñanza escolar, una obra que ha trascendido a través de actores tan importantes como Monseñor Héctor Guerrero, ahora obispo de Ayutla, en la región tan empobrecida donde habitan los mixes en Oaxaca. Al padre Antonio Martínez, leonés de vocación salesiana a toda prueba, que trabajó en la Ciudad del Niño, desempeñando una labor extraordinaria, le sucedió el padre Hugo Orozco, que hizo un gran trabajo y dedicó su vida a la obra salesiana y ahora es el padre inspector, y esto significa que es el responsable de dirigir la mitad del país, correspondiéndole a él la región Centro-Norte, un trabajo pastoral que a la fecha lo ha hecho con gran eficiencia y vocación de servicio, pero como condición hay que dejar la vida diariamente, pues es un trabajo es desgastante, pero gratificante.
Al entrar a la ciudad, viniendo de Lagos de Moreno, existe como muestra del movimiento salesiano la estatua majestuosa de San Juan Bosco, hecha en bronce y que se logró gracias al empeño y dedicación del Padre Amando Rodríguez Mena.
Con este panorama se encontró el Rector Mayor que nos visitó, pues antes de llegar al Santuario de San Juan Bosco para la recepción oficial, en las calles aledañas a este templo, que lamentablemente viven o sobreviven una gran cantidad de familias en condiciones de marginación; sin embargo, salieron a las calles con flores, aplausos y música a recibirlo y le mostraron la desbordante alegría por su visita a la ciudad de León, posteriormente se llevaron a cabo los actos religiosos correspondientes y la comida de miles de jóvenes que, con una reunión en la Ciudad del Niño, culminaron este encuentro con el Rector Mayor.
