Estamos construyendo un programa de formación, entrenamiento y desarrollo de los diferentes procesos estratégicos de esta transformación, que buscaremos acercar a todos nuestros afiliados y que les permita, dentro de sus empresas, implementar su proceso de transformación a su ritmo, acompañados de las diferentes áreas de servicio de Ciceg. Por supuesto que no gozamos de mucho tiempo. La competencia hoy es ardua, pero a partir de la aprobación del CPTPP por parte del Senado de la República, estamos en espera de lo que suceda con los 10 países que faltan de ratificarlo; sin embargo, si 6 de los 11 países miembros de este acuerdo lo aprueban, entrará en vigor a los 60 días y ello acortará el tiempo. Esto es todo un reto porque Vietnam representa, sin el CPTPP, el 29.83% de nuestras importaciones, equivalentes a 26 millones de pares, por lo que se comenzará una guerra por el mercado interno y el tiempo para evolucionar nuestros negocios es directamente proporcional al acceso de más competidores en el mercado. Este problema es serio, porque nuestras exportaciones al cierre de 2017, son equivalentes a 26 millones de pares, prácticamente equivalente a lo que importamos sólo de Vietnam, y si contáramos lo que importamos de China, otros 43.6 millones de pares, bueno, refuerzo mi idea de urgencia al cambio, a la acción.
El reto, como siempre, es trabajar en la visión del líder, del empresario, porque todo parte de ahí. No podemos convertirnos a empresas globales, sin empezar con una mentalidad global. Lograr este primer proceso debe ser nuestra más grande prioridad. Transformarnos como líderes tiene muchas más implicaciones que las de solamente el negocio, también conlleva al incremento en la sensibilidad de lo que implica hacer florecer un negocio y todo lo que lo rodea, implica darnos cuenta de la oportunidad que tenemos para el desarrollo de la calidad de vida de nuestros colaboradores, del compromiso en el desarrollo de una empresa segura y sustentable, del impacto económico de nuestra actividad en nuestro entorno y comunidad, y de cómo esta inercia impacta en nuestro país.
Es muy claro que nosotros los empresarios jugamos un papel prioritario en la transformación de México y tenemos que estar comprometidos con un futuro mejor para todos; nuestras empresas impactan en las vidas de miles de trabajadores, no sólo en su sustento, también en su cultura, en su educación, en sus valores y es infinitamente mejor, para nuestro país implementar prácticas globales porque esto se reflejará en una cultura de calidad, de compromiso, de esfuerzo, de crecimiento para los colaboradores que nos acompañan en esta travesía y que impactarán también a sus familias.
México es una potencia mundial, formamos parte del G20, los países con mayor potencial económico. No todo esta tan mal como, desafortunadamente, se comunica en las campañas políticas. Es verdad, estamos preocupados por las grandes áreas de oportunidad, sobretodo en temas de corrupción, seguridad e impunidad, pero debemos enfocarnos, como lo haríamos en nuestras empresas, en nuestras fortalezas y en acciones que contrarresten las áreas de oportunidad. Impulsar nuestra industria, trabajando integradamente con las autoridades y desarrollando Programas de Competitividad, es como se va a reflejar positivamente en la calidad de vida de los mexicanos que conformamos este clúster y como empresarios, debemos tener claro que esta visión para transformar nuestras empresas en empresas globales, tendrá un propósito mayor, transformar a México.
