El día 24 de diciembre, como durante más de 2,000 años el Niño Dios nace en un pesebre sencillo y sin lujos, dando ejemplo de que vino a este mundo con una misión muy importante y que realizará a lo largo de su vida pública durante 33 años; presentes en este momento tan sublime de su nacimiento, San José y también los Reyes Magos acompañan a su madre la Virgen María. A lo largo de estos años no solamente recorrió muchos lugares, sino también se nos relata que hace milagros y deja asombrados a muchos miles de seguidores y que trasciende a todo el mundo. Este acontecimiento tiene resonancia mundial, inclusive en los no creyentes, los que les llaman despectivamente “Fiestas Navideñas”, también guardan cordura y reflexión.
Los que dicen que no creen en Dios se contradicen, pues están creyendo y afirmando lo que ellos niegan y los que creemos de una manera ferviente, esperamos el milagro de que la humanidad encuentre el equilibro que se ha perdido en el mundo.
Este tiempo en que vivimos un movimiento inusitado en el que muchas personas simplemente sin sentirlo dicen “Feliz Navidad”, pero la Navidad es algo más grande que una simple expresión. Es el momento de la gran reflexión que debemos hacer en lo que hemos podido hacer durante este año, pensar que la conciencia no se le puede engañar y buscar la forma de encontrar el camino que nos lleve a una forma de vida que nos libere de los problemas y nos llene de un bienestar que debemos de buscar nosotros con el trabajo cotidiano, la honestidad y el deseo de servir al prójimo, de otra manera la frase “Feliz Navidad” suena hueca.
Debemos de hacer un acto de conciencia para que donde hayamos cometido errores, rectifiquemos, si es posible pedir perdón y a su vez perdonar y no simplemente con la frase, sino también olvidar, porque el perdón sin el olvido y la rectificación del camino no tiene valor y quiero dirigirme no solamente a los que somos creyentes, si no también a los que quieran encontrar la felicidad y pensar que si han efectuado actos delictuosos o comportamientos inadecuados, hagan un alto y una rectificación total.
Se debe de terminar la violencia, la extorsión y la corrupción y toda la sociedad debe de actuar sirviendo a los más necesitados. Eso significa amar al prójimo, sin distinción de color o de raza, que busquemos la redención justamente con la nobleza de nuestros actos.
No trato de hacer un sermón, porque ni soy capaz de hacerlo y mi intensión es sana de desearles a todos los mexicanos que en sus familias se termine la discordia, que nuestros gobernantes se pongan de acuerdo para encontrar leyes justas que beneficien a nuestro pueblo, que apoyemos a nuestro gobierno y que ellos nos apoyen a nosotros, porque nuestra patria se ha visto seriamente amenazada en su soberanía, pero juntos todos los mexicanos, unidos, luchando día con día, haciendo su mejor esfuerzo y alejándose de otras cosas no deseables, podremos sacar a México de todos los problemas y encontrar soluciones para cada caso en cada familia, en cada ciudad y en cada estado, porque todos somos diferentes, y podamos resolver lo que debemos de hacer.
Se acaba el año y los que están vacacionando deben de encontrar en el justo descanso la reflexión para renovar los buenos deseos y los paisanos que vienen viajando llenos de ilusión a visitar a sus seres queridos, que no sean objeto de extorsiones, violencia o robos. Recibámoslos con el cariño de los que están allá luchando para sacar adelante a su familia y de los que están aquí que necesitan necesariamente de su colaboración.
Esta Navidad que la estrella del cielo envíe una luz de esperanza a todos los que están privados de su libertad, porque es muy fácil que nosotros tengamos en nuestra mesa todo lo necesario para hacer una celebración, cuando hay gente que esa noche no solamente va a sufrir el frío de este invierno, sino también la ausencia de un hogar con los alimentos necesarios, inclusive quien sufre de hambre.
Nuestro México es grande y los mexicanos somos aun más, pero debemos tener la decisión firme de hacerlo de inmediato todos, sin temblar, sin vacilar y sin retroceder, con la inspiración de esta Navidad estamos seguros de que podremos lograr nuestros mejores deseos.
A todos mis lectores les agradezco que hayan leído algunos artículos durante estos 17 años de esta segunda etapa, pues anteriormente en la primera etapa que escribí solamente con el título de “Por el mundo del Béisbol” durante 3 años cada domingo, en los que me han publicado mis artículos sin faltar y valoro su comprensión, si en algo no he me expresado bien, pido una disculpa, pero cada domingo he puesto lo mejor de mi mismo durante todos estos años y trato cada vez de superarme y quizá lo he logrado o me falta mucho. Agradezco a quien dirige y es propietario del periódico y a todos los colaboradores que me publican cada semana, siempre podemos sentirnos todos orgullos que se publica siempre solamente con la verdad.
