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Todas las Madres son Maravillosas

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Antes de empezar el motivo principal de escribir este artículo tan trascendental e importante, solamente quiero, para no olvidar a mi querida Cruz Roja, recordar que este día 8 la conferencia mundial de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, que su misión por vocación es aliviar el dolor de nuestros hermanos en desgracia sin exigir o pedir recompensa alguna, pues los servicios de Cruz Roja deben de ser gratuitos, y que conmemorando el aniversario del nacimiento de Hery Dunant, recordado fundador de nuestra institución, han declarado este día 8 de mayo como el día Mundial de la Cruz Roja y Media Luna Roja.

El motivo principal que me honró en escribir es para hablar de un ser extraordinario y de una grandeza inconmensurable. Hablar de las madres es nombrarlas y venerarlas con el corazón. Es tan importante que todos los seres vivos nacemos por conducto del parto de una madre. Por este sentido universal y único adquieren un afecto de todos en el mundo.

Hablemos de nuestro México, donde este domingo 10 de mayo se instituyó como el día de las madres y todos guardamos un sentimiento de todas las madres tanto los hijos que todavía las tienen en vida y los que no tenemos la suerte de contar con ellas, porque están en la casa del señor, pues hoy se nos agolpan los recuerdos y algunos tienen arrepentimientos, pero todos tenemos deseos de mostrarle nuestro cariño y agradecimiento a nuestra madre.

Es privilegio de las mujeres concebir a los hijos y sufrir incomodidades mayores y menores durante nueve meses y en el parto un sufrimiento mayor, pero es un dolor intenso con premio cuando por primera vez la madre ve a su hijo recién nacido y se olvida de todos los problemas, volcando en el un amor tan grande que solamente las madres tienen capacidad para dárnoslo; por eso son tan grandes, porque su amor es inmenso y nos cuidan, nos amamantan y nos educan durante toda la vida, hasta su muerte nos siguen amando y cuidando. Solamente ellas que son seres únicos pueden lograr ese milagro.

La figura de la madre como tal tiene todo el aspecto divino, porque el mismo Cristo escogió para venir al mundo, que su madre fuera concebida su madre y conservando su virginidad; le acompañó San José, su esposo, y ambos cuidaron desde él mismo nacimiento en Belén.

Transformemos las condiciones que estamos viviendo actualmente en el mundo, porque hay demasiadas guerras y demasiados miles, quizá millones, de madres a quien sus hijos solamente las recuerdan porque ya las mataron. Hay tanto odio en el mundo y ansias de poder que no les importa romper el vínculo familiar que ha sido la madre en vida.

Tenemos que recordar a miles de mujeres, porque solamente las mujeres y a veces algunos padres buscan por años a sus hijos desaparecidos, excavan en fosas, encuentran restos humanos y buscan aunque sea un pequeño recuerdo de un hijo que sigue siendo todo su amor. La heroicidad y el sufrimiento de esas madres que no han sido debidamente valoradas y apoyadas ni por el gobierno ni por la sociedad, no se puede evaluar.

Son millones de mujeres que cumplen condenas en cárceles, la gran mayoría sentenciadas injustamente y algunas con procesos pendientes en cárceles en las que hay lo mínimo de condiciones para sobrevivir. Muchos hijos las van a visitar y lloran juntos por no estar reunidos y poder gozar de su cariño. La injusticia y la crueldad con la que se trata a estas mujeres es un pendiente del gobierno que se distrae en otras cosas, pero no tiene compasión para obrar con justicia y aliviar los errores del Poder Judicial.

Cuantas madres están con sufrimientos en su casa tratando de sobrevivir y comen a diario lo mismo porque no hay para más y algunos hijos no las atienden. Enfermas, sin ninguna esperanza de vida, sobre viven en una miseria absoluta. No se vale que ellas sufran lo indecible y que no sean atendidas por la misma sociedad indiferente.

A ti que tienes a tu madre en vida: quiérela, atiéndela, perdónala y llénala de amor, porque solamente así podrás tener redención.

A nosotros que hace muchos años que se nos fueron y están a disposición de los designios de Dios, las recordamos en cada momento y nos arrepentimos muchas veces de no haberla atendido y a veces darles el cariño oportuno que es el que requerían.

Hagamos una oración a quien todo lo puede para que nos haga sensibles a los que tienen vivas a sus madres y a nosotros que sigamos las enseñanzas y si es necesario reformar nuestras vidas y que sean en nombre del recuerdo de nuestras maravillosas madres para que se nos ilumine y tengamos un cambio importante.

Desde esta pequeña columna en la que hemos tenido la suerte que reciban nuestros artículos, les seguiremos expresando nuestro amor y respeto a quien nos ha dado la vida de una manera grandiosa.

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