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¡TENEMOS CHAYOTE!

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KALEYDOSKOPIO

Ante los embates informáticos que hemos recibido constantemente es necesario tomar conciencia de que, no todo lo que es noticia, tiene un verdadero sustento.  En muchos casos por tener una primicia aparece el “chacaleo” con gran número de noticias que en forma “volada” se presentan, es decir, que los datos no son confirmados, pero que son interpretados como verdaderos.

Esa información sin sustento, o borrego, es atractiva para un grupo, por lo que es replicada en otros medios de comunicación.

Todo forma parte del argot periodístico y son recursos para mantener el mecanismo funcionando, especialmente para los medios; aunque, mejor dicho, para los que con su astucia quieren establecer una línea o tendencia y así ocasionar alguna reacción, ya sea esta de tipo distractor o para general polémica y facilitar un cambio que establezca confusión y miedo entre la sociedad.

Los embutes, palabra utilizada desde la época de Porfirio Díaz Mori, son un lubricante para que prensa, gobierno y sociedad funcione en forma más o menos pacífica y aparentemente con libertad.

Se gastan millones de recursos financieros en muchos de estos engranajes que de una u otra forma continúan hasta nuestros días.

Nadie, fuera del círculo informático, puede asegurar que ya no hay el famoso “chayote” periodístico. En forma coloquial, se refiere al pago de ciertos personajes que, por su posición y trayectoria, sea periodística o no, ocupan un lugar preponderante en los medios por su “aparente” credibilidad profesional.

Muchos de ellos  han negado que reciban algún favor o participación por su prosa aduladora y no crítica. Otros en forma sospechosa, desde recintos, que podrían considerarse herméticos por sus características y seguridad, emiten declaraciones que ponen de manifiesto que existe cierta “línea, o apoyo para generar incomodidad ya que su participación cuenta no ha sido en ningún momento honesta.

Mientras tanto, niegan haber recibido de alguna forma ese fruto verde y espinoso. Aunque a todas luces, podemos dar por hecho que el recurso les ha llegado de alguna forma, ya sea en especie o en acuerdos que los benefician

Concurren vicisitudes actuales que permiten observar que ese favor gubernamental continúa ejerciendo su influencia, tanto en forma positiva como negativa, hacia algún periodista, grupo o personas que en cierta forma podrían ser una ayuda o, en caso contrario, estorbo para el adecuado manipuleo o maniobra política que se precisa en el momento.

 Hoy por hoy seguimos de forma constante y tradicional rescatando esas actitudes de antaño que practicaban los rancios funcionarios, según anécdotas del pasado, como una norma jamás escrita pero memorizada y grabada para ejercer el poder.

Actualmente las redes sociales han participado, en forma externa, como una vía alterna para desacreditar o verificar las noticias. Para ello existen empresas que generan los famosos “boots” que son personas contratadas para que de forma masiva inundan de noticias que distraen la atención favoreciendo que gran parte de la sociedad actúe guiada por una mano aparentemente invisible, provocando que se tome como verídico algo que ni en su origen es cierto o dista de serlo.

Aunque muchos somos incrédulos e ingenuos en el arte de la comunicación mediática, todo lo que pasa lo que sucede en nuestro país está controlado constantemente.

Tiene una agenda.

Somos vigilados por diversas formas electrónicas y digitales sin darnos cuenta.

 En el extranjero no conocen ni tienen idea quien es el presidente de México. Solo se enfatiza en la delincuencia o los cárteles de la droga y de lo inseguro que es vivir en México y muchos lugares de América Latina

Nuestra tendencia es a la mediocridad, al control de masas y de información a través de la modificación de la verdad al tergiversarla para hacerla más aceptable.

Vivimos pensando que no tenemos salida y las consecuencias las vamos a tener que aceptar, porque unos cuantos han decidido permanecer en el ignominioso estado de indolencia que nos ata las manos, venda los ojos y aturde el habla.

Hemos permitido hasta las amenazas de suspender los poderes en el Estado de Guanajuato, para regocijo de los ignorantes y oportunistas provocando la angustia de la sociedad.

Es lo que paulatinamente hemos aceptado, callados por permanecer en nuestra zona de confort.

Los responsables, que mueven los hilos tras bambalinas, del escenario político están más que satisfechos.

Sigamos siendo candil de la calle y obscuridad de nuestra casa. Permanezcamos eludiendo nuestra responsabilidad aceptando cochupos y embutes.

Por lo menos nos veremos verdes, espinados y de aspecto ecológico, aunque la verdad sea otra.

¡Tenemos chayote fresco!

¡Hasta la próxima!

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