
A veces, para avanzar, no se trata de buscar algo nuevo, sino de soltar lo viejo. Lo de antes ya no sirve para hoy. Esa parte de ti que se aferraba al miedo, que dudaba, que se escondía detrás de excusas, o que se conformaba con lo que no le hacía bien. No porque esa versión haya sido mala, sino porque ya cumplió su ciclo y hoy NO te sirve más.
Al soltarte de quien fuiste antes te estás dando permiso para crecer, para cambiar tu historia. Al estar pegado al pasado aunque hoy no te hace bien, tienes cierta seguridad de estar agarrado por lo menos de algo. Pero debes de entender que no eres tus errores, ni tus heridas, ni las decisiones que tomaste cuando no sabías lo que sabes hoy.
Hoy estás reconstruido diferente: con lo que aprendiste, con más conciencia, más amor propio, más verdad. Así que puede comenzar a tomar en cuenta “agarrarte” de ti hoy y permitirte cambiar y seguir cambiando.
Dejar atrás lo conocido, puede ser el acto más valiente y liberador que hagas por ti. No debes lealtad a una versión antigua de ti. Te debes lealtad a quien estás llamado a ser ahora.