En las últimas semanas, agentes de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE) alzaron la voz para pedir ayuda; se quejaron de las malas condiciones de trabajo, lo que incluye grandes jornadas laborales con poco descanso y falta de equipamiento.
El tema apareció varios días en los medios. Los policías estatales recurrieron al anonimato para evitar represalias… pero éstas están por llegar. El viernes, el secretario de Seguridad Pública del Estado, Álvar Cabeza de Vaca Appendini, se reunió con diputados locales.
Al término de la reunión, Cabeza de Vaca declaró a los medios, prácticamente, que investigarían a unos siete agentes para someterlos al Consejo de Honor y Justicia. Represalias, pues.
Los policías se la juegan todos los días. Su trabajo no es sencillo: diariamente salen a trabajar y no saben si al término de la jornada regresarán a casa con sus familias. Lo menos que el Estado debe de brindarles es protección, y esto es el equipo suficiente y en óptimas condiciones para que puedan desempeñar su labor lo más seguros posible.
Apenas este jueves, los diputados elevaron las penas hasta 60 años para quienes asesinen a policías, pero no hay que esperar a que los maten, hay que cuidarlos en vida. Es verdad que los uniformados cuentan con buenos seguros de vida, que sus familias no quedan desamparadas en caso de pérdida, pero lo cierto es que nada puede reemplazar una vida humana.
Me solidarizo con los agentes que alzaron la voz para exigir mejores condiciones laborales, y exijo al gobierno del estado que cesen las represalias y hostigamientos contra los policías, nuestros policías.
El gobernador Miguel Márquez Márquez no ha podido contener el clima de violencia que nos envuelve, y sería gravísimo que por falta de tacto se debilite a una corporación que se jacta de ser de las mejores del país. Los policías podrán estar muy bien capacitados, y el estado puede contar con herramientas tecnológicas avanzadas para prevenir delitos y perseguir a los criminales, pero si la cabeza falla, si quien está al frente no dimensiona la problemática, difícilmente vamos a tener los resultados que todos esperamos.
Reitero, los policías no son el problema, quien está fallando es la cabeza.
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Del 7 al 13 de abril hubo 58 ejecutados y 17 personas baleadas. ¿Cómo durmió esta semana, señor gobernador?
¡Nos leemos la próxima semana!
