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SOBRE EL AMOR INCONDICIONAL…

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       MIS MUY QUERIDAS HIJAS:

A lo largo de las terapias y los cursos que he tomado, así como de mi experiencia como terapeuta, me he dado cuenta de la importancia que tiene el reconocimiento de los Padres hacia los Hijos…el cómo damos la vida y hacemos mil cosas para que los Padres nos vean, nos reconozcan y así, podamos sentir su Amor incondicional.

Una vez, alguien me dijo: “La gente trabaja por dinero, pero mata por el reconocimiento”.

Yo siempre he tenido, bendito Dios, a mis Papás y una familia que me apoya y me quiere. Aun así, el ser vista o no, reconocida o no, por ser exactamente como soy y no necesitar demostrar quién soy y tratar de ganarme ése lugar que no creo merecer o tener, ¡ha sido mi lucha de vida!

Mis Papás fueron y son bastante amorosos, estuvieron y están siempre al pendiente de mí, se sienten orgullosos de mis triunfos, y sé que cuento con ellos siempre, ¡pero aún así no me sentí amada tal como era hasta que encontré a Héctor, mi esposo! ¿Será algo necesario, como un requisito indispensable, para que tengamos que salir de nuestros hogares para casarnos con el Amor de nuestras vidas?

De hecho fue discusión en mi último curso, si existía o no el Amor incondicional aquí en la Tierra…porque al final, creemos que sólo en Dios podemos encontrar algo así.

Yo defendía que sí existía, que los Padres amamos incondicionalmente a los hij@s y los Abuel@s a los Niet@s…y que muchas veces, podemos encontrarlo en nuestr@s Espos@s… ¡claro, no con la perfección de lo divino, con las limitaciones humanas, pero ahí está!

Y, entonces, me puse a reflexionar… ¿habrán sentido ustedes, mis hijas, que las amaba incondicionalmente? ¿Sabrán, les habré hecho vivir, sentir, gozar, que en cuanto nacieron las adoré y que son mi mejor regalo, mi mayor tesoro… que ustedes son lo más bello de nuestras vidas?

Claro que como “buena Mamá” sigo corrigiéndolas, diciéndoles cómo pueden mejorar, a ratos las juzgo, las critico y hasta me desespero de que cometan errores en los que ya habían caído… pero no es porque no las ame incondicionalmente, sino porque quisiera que no cometieran los errores que yo cometí… que no sufrieran lo que yo sufrí.  Creo que eso es parte de la Paternidad y que Dios para eso nos creó en Familia.

Tal vez, visto así, el Amor de los Abuel@s, sería más incondicional porque, tal vez, al no tener que corregir, amamos más, tal como, son a nuestr@s Niet@s.

Mis adoradas Chiquillas, ¡perdónenme, por favor, si alguna vez las hice o las hago sentir que sólo las amaba si hacían o no hacían tal cosa! ¡Nada más lejano de la realidad! ¡Las adoro… las adoramos exactamente como son, no necesitan ser o hacer algo diferente!…

Y creo que igual sentimos todos los Papás… aunque a veces tengamos tantos errores al manifestarlo.

desdemihogar@hotmail.es

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