Inicio Columnas SIMPLEMENTE, ALE

SIMPLEMENTE, ALE

0

Ahora toca hablar de la salida de Alejandra Gutiérrez Campos, de su partido político Acción Nacional. La renuncia de la política jalisciense a su militancia de 20 años es muy simple y sencilla de explicar. En México, cuando un político o política -que son lo mismo y hacen lo mismo- no son beneficiarios del poder político, que los ha acompañado históricamente para obtener una posición política, simplemente renuncian.

La renuncia de la presidenta municipal al PAN, captó el interés nacional, por la simple y sencilla razón, de que la alcaldesa preparó y midió mediáticamente la salida a su partido, haciendo el anuncio en un medio radiofónico nacional. Para ello, pagó a MVS Multivisión en el noticiero del periodista Luis Cárdenas, utilizando dinero del erario, para un fin estrictamente privado. ¿Desvió de recursos, ¿no?

Después, Ale grabo un video que se hizo viral en la ciudad de León y por supuesto, con la clase política y empresarial de la ciudad zapatera. Dicho anuncio, tuvo impacto en todo el estado al tratarse ni más ni menos, de quien ostenta la presidencia municipal de la ciudad más importante de la entidad. A todo esto, hay que añadir, que la misma Alejandra Gutiérrez, ya venía calentando el ambiente con amagos de su posible salida y los medios locales, hacían eco del posible acontecimiento.

La renuncia a su partido político ha generado un gran morbo político, al tratarse de un hecho inédito en la ciudad de León. Sin embargo, vale la pena recordar de dónde deriva toda está rabieta política de la presidenta municipal, quien está muy lejos de ser en verdad una política seria, responsable y cabal. Muy lejana de ser un referente de buenas prácticas en el ejercicio del buen gobierno y lo único donde ha resaltado, es por los escándalos de corrupción y los excesos de poder que ha tolerado por sus funcionarios y por su esposo. En la ciudad y en los pasillos de palacio municipal, todo mundo lo menciona.

Toda está historia inicia el 2024, cuando al interior del CDE del PAN, se presentan finalmente dos opciones y dos mujeres para contender por la candidatura a la gubernatura de Guanajuato. Por un lado, la entonces exsecretaria de Gobierno y secretaria de Desarrollo Social, totalmente identificada como “delfín” y gente de las confianzas del todavía gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo.

Por la otra parte, la presidenta municipal de León, identificada con el grupo contrario al gobernador, encabezados por el anterior mandatario estatal, Miguel Márquez Márquez, los expresidentes municipales de León, empresarios leoneses y políticos panistas contrarios a Diego Sinhue. “No me quito, hasta donde tope” decía ufana Ale Gutiérrez.

El partido Acción Nacional, no contaba con buenos candidatos o candidatas para enfrentar la elección a gobernador del 2024 y en un intento de renovación o de un nuevo comienzo, presentó a dos mujeres como sus cartas fuertes. Ambas, con trayectorias muy cortas y limitadas. La candidata del entonces gobernador, sin experiencia de gobierno -una burócrata dorada- como secretaria de estado en dos ocasiones y dos “paradas técnicas” como legisladora local.

Mientras Ale, con dos incursiones también, como legisladora federal y local respectivamente y una breve experiencia burocrática y administrativa en la tesorería municipal de León, con Ricardo Sheffield como alcalde de León. Alejandra, sí tenía experiencia de gobierno, ya que era presidenta municipal y se creía con los méritos suficientes para ser postulada candidata al gobierno del estado.

Esas eran las carreras políticas de dos mujeres, que se creían con los merecimientos, cualidades y reconocimientos para gobernar el estado de Guanajuato. Ale, siempre creyó que su amigo y compañero de partido en León, Diego Sinhue, la iba apoyar, derivado de contubernios con el entonces gobernador, al grado de aceptar ella, que el secretario de seguridad pública municipal, fuera el chofer del gobernador. Entre otras alianzas secretas que mantuvieron juntos.

Sin embargo, Libia Dennise García Muñoz Ledo, se adelantaba en la carrera en la búsqueda de ser la ungida por suceder a su jefe y amigo Diego Sinhue, al contar con el apoyo y padrinazgo del matrimonio conformado por Charly Alcántara y Aldo Márquez, demostrando Libia García, su total respaldo a las políticas públicas a favor de los matrimonios igualitarios, que tanto y tanto les interesaba a la pareja gay, al grado de autorizar los matrimonios civiles en las oficinas del registro civil de Guanajuato, por medio de una circular que emitió la entonces secretaria de gobierno.

La decisión estaba tomada por los que manejaban el PAN en Guanajuato -Charly, Diego y Aldo- la candidata al gobierno del estado, sería Libia. Alejandra, procuró por todos los medios presionar con su entonces amigo Marco Cortes, presidente del CEN del PAN y con el propio Diego Sinhue y lo más que le ofrecieron fue ser senadora, pasando por alguna diputación federal o local plurinominal, las cuales rechazo.

Ale, quería sí o sí ser gobernadora, lo cual era imposible alcanzar, ya que el gobernador y sus amiguitos habían tomado la decisión. Explicándole a la presidenta municipal de León, que era muy arriesgado ir a una elección interna, como quería Ale, ya que no podían correr el riesgo de que el partido pudiera salir dividido de dicho proceso, cuando tenían información real del crecimiento exponencial de Morena en Guanajuato.

Y Ale, muy envalentonada prefirió quedarse en León y buscar la elección consecutiva, que a la postre la convertiría en la primera mujer en gobernar en dos ocasiones seguidas la ciudad más importante del estado. De ahí creció su idea de ser una gran política, merecedora de todo. Cuando sus dos períodos de gobierno han pasado sin pena ni gloria. Eso sí, plagados de actos de corrupción y escándalos políticos.

Ale no es la primera panista en León, que es desleal políticamente a su partido, por no verse beneficiada por sus intereses personales. Ahí están los casos de Eliseo Martínez, José Ángel Córdova, Ricardo Sheffield y los que faltan. Todos ellos, con etiqueta de seres individualistas y en búsqueda de intereses personales, con falta de disciplina interna, discrepancias ideológicas o la necesidad de alianzas para la gobernabilidad.

La deslealtad en México, pero sobre todo en una sociedad como la guanajuatense y particularmente de León, es muy mal vista en el ámbito personal y político. Es cuestión de tiempo, para esperar y ver resultados.

Salir de la versión móvil