De otra manera, no se explica la precarización del empleo en México, tal como la hemos estado reportando desde este espacio. De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, en el comparativo del tercer trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2017, vemos que la población ocupada total (formal e informal) en nuestro país que no recibe ingresos disminuyó en -639 mil personas, los que ganan hasta un salario mínimo aumentaron en 567 mil personas, los que perciben de 1 a 2 salarios mínimos subieron en 2.269 millones de personas, y los que ganan de 2 a 3 salarios mínimos crecieron en 484 mil personas. Por su parte, los que perciben de 3 a 5 salarios mínimos disminuyeron en -721 mil personas y los que ganan más de 5 salarios mínimos decrecieron en -1.172 millones de personas. Derivado de lo anterior, el salario promedio ponderado de la población ocupada en México disminuyó de 2.44 salarios mínimos al día en el tercer trimestre de 2012 a 2.25 salarios mínimos al día en el tercer trimestre de 2017. Tomando en cuenta las alzas al salario mínimo y la inflación, esto implica una incremento anual en el salario promedio real diario de la población ocupada de apenas 0.17% en los últimos cinco años. ¿Es lógico que con esos números de “creación” de empleos en la industria, los salarios estén estancados? La respuesta es no.
¿A qué se debe el proceso de desindustrialización de México? Desde luego que a muchos factores, en el caso de la Minería podemos mencionar la corrupción en Pemex, lo que ha provocado que el volumen de producción de petróleo haya caído de 2.528 millones de barriles diarios (mbd) en julio de 2012 a tan sólo 1.96 mbd en noviembre de 2017. Esto aunado a la caída en el precio internacional del petróleo, lo que provocó la fuerte caída que se señala líneas arriba.
En el caso de la Construcción, más allá de una política de apoyo a este sector, las recientes alzas en la tasa de interés por parte del Banco de México dieron al traste con la incipiente recuperación que comenzaba a tener este sector en 2014 y 2015. De igual forma, los fuertes recortes al gasto de inversión por parte del gobierno federal (dado que ahora tienen que pagar más intereses por su deuda pública) también causaron mella.
En cuanto al sector manufacturero, entre las causas están los escasos avances en la lucha contra el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país. El hecho de que todos los días entren al país millones de dólares de mercancías que no pagan impuestos, que en ocasiones son fabricadas en el extranjero sin respetar derechos laborales (ver documental “The True Cost” de Andrew Morgan), ha causado un fuerte impacto negativo en sectores como textil, calzado, vestido, electrónico, muebles, entre muchos más. Por otra parte, el tener costos de los insumos para la producción más elevados nos resta competitividad. En México, los costos de la electricidad, los combustibles, el acceso al crédito, los costos del transporte (derivados de los problemas de inseguridad en las carreteras), entre muchos más, son más elevados que en naciones asiáticas. Otro aspecto que también afecta negativamente es la falta de financiamiento accesible para las Mipymes, las cuales difícilmente pueden sobrevivir al no contar con recursos para la compra de maquinaria y equipo que las hagan más productivas y eficientes. Finalmente, la negociación de acuerdos comerciales, con una óptica más de entregar nuestro mercado que de buscar nuevas oportunidades de negocio para nuestros fabricantes, también ha incidido negativamente.
En fin, la lista de temas a resolver para frenar la desindustrialización de México es muy larga. Queda claro que el actual gobierno federal ya no podrá hacer mucho para revertir la situación, pero si es importante que las cúpulas empresariales generen propuestas a quienes aspiren a dirigir el destino de México en el siguiente sexenio. Los candidatos deben comprometerse con la industria y cumplir sus promesas, y es por esto que la iniciativa privada mexicana debe comenzar a trabajar desde ahora en la realización de consultas con sus afiliados, para eventualmente entregar las propuestas de las cosas indispensables para que nos convirtamos en una potencia industrial global.
Director General GAEAP*
En Twitter: @alejandrogomezt
