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¿Seguidor o Pensador inteligente?

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Hola mis estimados lectores.

Permítanme distraerlos de sus mentes tan ocupadas en los asuntos verdaderamente importantes de su vida, para hacerles algunas preguntas. Espero no incomodarlos al sacarlos de su rutina diaria. Es necesario, de vez en cuando, distraer nuestro momento con algo que podría resultar interesante.
Dicho esto, ahí les van las preguntas:
-¿Se consideran seguidores ciegos?
Es decir, hacen todo lo que se les dice o piden que hagan, siguen instrucciones sin preguntar.
¿Son conformistas?
Se mantienen en el día a día en su trabajo, negocio, relaciones y actividades sin realizar cambios, arriesgarse o buscar mejorar.
¿O son pensadores inteligentes que piensan fuera de la caja y escudriñan diferentes formas de encontrar la cuadratura al círculo?
¿Y bien, que dicen?
¿Seguidores, conformistas o pensadores proactivos?
Al sacarlos de su proceso mental, la mayoría seguramente conformista, no tuvo tiempo en procesar las preguntas, debido a que están satisfechos con lo que la vida y su trabajo les han dado hasta ahora, sin querer complicar las cosas haciendo algo diferente a lo que realizamos rutinariamente.
Vivimos cotidianamente una serie de situaciones o problemas que constantemente nos asedian sin poderlos resolver. Sólo los posponemos, le damos la vuelta o culpamos a los demás de la situación. Creemos estar informados, ya que estamos inmersos en el mundo de los avances, pero en realidad no utilizamos la tecnología, aunque 7 mil quinientos millones de personas en el mundo cuentan con un teléfono inteligente.
Lo tenemos ahí, en nuestra mano, todo lo necesario al alcance de un dedo o una voz. Sólo necesitamos hacer un clic o preguntar al asistente telefónico, cualquiera que su nombre, para encontrar un restaurante, un método financiero, Wikipedia, enviar un Whatsapp, escribir en Facebook, reservar Air B & B o tomar una foto.
Sin embargo, ante cualquier inconveniente buscamos que otros nos resuelvan los conflictos, muchas veces sin tomarnos la molestia de investigar.
Permanecemos inertes, pasmados, delegando nuestra responsabilidad.
Estamos conformes con la sabiduría convencional, es decir, la que aprendimos en la escuela de la vida o si fuimos afortunados en los centros de enseñanza básica, media o superior.
La realidad es que actuamos como zombis.
David Chalmers, escribió en 1996 un libro titulado La mente consciente: en busca de una teoría fundamental donde desarrolla su teoría del zombi filosófico.
El zombi filosófico es una noción usada en la filosofía de la mente que designa a un ser hipotético que carece de consciencia, pero que tiene la biología, el aspecto y el comportamiento de un ser humano normal, del que es indistinguible. Carecerían de lo que en filosofía de la mente se conoce como qualia, es decir, cualidades subjetivas de las experiencias individuales, en una palabra, entes vacíos puramente seguidores, conformistas.
¿Suena familiar?
Renovar, innovar, mantener la mente activa es la solución.
Convertirse en autodidacta es la forma actual de buscar nuevos caminos a los problemas antiguos.
Esa sabiduría convencional que nos impide progresar como el techo de cristal, que imposibilita a las mujeres acceder a un puesto que tradicionalmente ocupan los hombres. Ese tope invisible nos impide crecer intelectualmente, para poder enfrentar los problemas que, por falta de información o iniciativa, evita realizar acciones en forma adecuada.
La tecnología ha superado la adaptación del hombre a su avance tan vertiginoso que sentimos no poder captarla en forma adecuada.
Es ahí donde surge la diferencia entre el conformismo y el pensador inteligente, en busca de soluciones originales, innovadoras, canalizando su frustración a través de los procesos de aprendizaje disponibles actualmente, apoyándose en el autoaprendizaje, para encontrar diferentes formas de solución a los problemas que enfrenta constantemente.
Transformarse en autodidacta.
Un autodidacta no sólo aprende. Lo hace eficientemente.
Los autodidactas se enfocan en los métodos de estudios que maximizan las salidas y minimizan las entradas. Esto sucede, ya que ellos no aprenden por aprender. Más bien, aprenden con la intención de obtener ganancias reales y tangibles.
Una habilidad de los autodidactas exitosos ha sido la de poder conectar la información de diferentes y disparatados sitios y campos. Muchos de los grandes autodidactas -Tomás Alba Edison, Henry Ford, Steve Jobs o Bill Gates, Carlos Slim Helú, Lorenzo Servitje Sedra, por citar algunos- dejaron su huella mediante la ingeniosa y creativa forma de conectar la información de sus experiencias y conocimientos académicos.
Los mexicanos no somos la excepción. Tenemos la capacidad de ser creativos, originales y encontrar soluciones divertidas y eficientes.
Sí.
Solo cuando dejemos de ser entes biológicos sin consciencia.
¿Seguidor o Innovador?
¡Hasta la próxima!

Comentarios. Dr_rethcuel@yahoo.com

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