¡Excelente semana! Gracias por seguirme en estas líneas. Estamos prácticamente cerrando este 2019, que ha sido por demás complicado en los temas comerciales, económicos y políticos para las empresas, y al mismo tiempo, un año en el que los industriales de este sector proveeduría-cuero-calzado hemos enfocado nuestros esfuerzos en replantearnos: ¿Cuál es el futuro de la industria? ¿Cómo elevamos la competitividad, la innovación y la tecnología para hacer frente a los retos? ¿Cómo logramos el involucramiento de los actores claves de la industria, para avanzar sólidamente? No nos hemos quedado al nivel de discursos ni de buenas intenciones, hoy tenemos un proyecto con una visión a 10 años para transformar la industria mexicana del calzado y la marroquinería.
Una buena idea no tiene valor si no la llevamos a la práctica. Te he compartido y sabes que tengo el honor de presidir el Consejo Directivo de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG). Y en este rol, el compromiso ha sido trabajar con un gran equipo de colaboradores y de empresarios para construir soluciones, para darle forma a estrategias y acciones que se reflejen en beneficios para las empresas del sector. En CICEG hemos brindado cursos de capacitación en temas como Reforma Laboral, Industria 4.0, Marketing Digital, Ventas, Desarrollo de Competencias, Lean Manufacturing, Branding y muchos temas más; compartiendo el conocimiento. Servicios para elevar la competitividad de las empresas como: Plataforma MSQ, Mexican Shoes Quality, Consultoría Modular, Empresa Segura, Diseño Digital 2D y 3D, Impresión en 3d, etc. Proyectos para generar oportunidades de negocio como: SAPICA, Shoes From Mexico, SAPICA Fashion Experience, México es Moda, Global Business Network, etc. Hemos logrado, en beneficio para toda la industria mexicana del calzado, en colaboración con autoridades municipales y estatales, así como de otros organismos empresariales como la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (CANAIVE) y la Cámara Nacional de la Industria Textil (CANAINTEX), el cabildeo político y mediático, que incidió en el Decreto Presidencial para mantener los aranceles a la importación en los niveles del 25 % y 30 % hasta el 1ero de octubre de 2024.
No han sido sólo ideas, hay grandes logros en el sector y hoy estamos consolidando proyectos estratégicos para transformar nuestras empresas durante los próximos 10 años. Sin embargo, lo que es una realidad, es que, como empresarios, como mexicanos, tenemos que cambiar nuestra mentalidad. Ser empresario significa invertir, en todos los sentidos: capital, recurso, tiempo, sacrificio. La forma tradicional de hacer negocio ya no es suficiente, las maneras tradicionales evolucionan a pasos agigantados. Hoy tenemos el reto de aprender nuevas formas de hacer negocio, migrar al mundo digital, migrar a los negocios globales y con ello, a los nuevos escenarios de competencia.
¿Crees que no tienes oportunidades? ¿Qué tus márgenes son bajos? ¿Qué tus clientes te asfixian las utilidades? ¿Qué la competencia de precios es implacable? Seguramente muchos empresarios viven esta realidad día a día. Y claro, si seguimos en el mismo mercado, con la misma oferta, con las mismas estrategias, esto se agudizará. Pero por supuesto que también hay oportunidades.
He platicado con algunos empresarios y sabemos que hay empresas y marcas internacionales que están sacando sus producciones de China, por temas políticos, económicos, logísticos, etc. El mundo está cambiando y México puede ser un destino para esas oportunidades, pero definitivamente, necesitamos evolucionar nuestras empresas, porque esos clientes globales, tienen exigencias globales.
¿Podemos transformarnos? Claro que sí. Esta semana, por parte del Diplomado de Alta Dirección Estratégica Talentiam, se realizó una visita a la ciudad de Mérida, Yucatán, para conocer dos casos de éxito, que te quiero compartir. La empresa Ganso Azul, es una empresa 100 % mexicana, que inició hace 30 años, con un comienzo igual al de muchas empresas de nuestro sector, sólo con 6 empleados, y hoy en 2019, ya son 600 empleados. Ellos fabrican uniformes, principalmente para policías, su mercado principal son los Estados Unidos y su diferenciación es la calidad humana, que se refleja en su servicio y relaciones.
Claudia Martínez Lusarreta es su directora general y es una empresaria que tiene muy clara la visión y la misión de generar fuentes de empleo, nos compartió su filosofía: “Como empresarios debemos preguntarnos ¿Cuántas personas impacto con cada fuente de empleo que género? ¿Cuánto aporta, el ingreso de mi personal, en la comunidad, en otros negocios, en el ecosistema? En nuestro caso un salario impacta en promedio en 5 personas, por eso buscamos generar un gran impacto”, por ello, además de certificaciones, condiciones laborales excelentes: transporte, comida, prestaciones; se preocupa por la calidad de vida de sus colaboradores, por impactar positivamente a clientes, proveedores y comunidad.
Otros amigos empresario de la industria del vestido me han platicado sus experiencias trabajando en el mercado nacional con grandes tiendas departamentales, que apretaban los precios, los pagos y condiciones depredatorias. En este océano rojo de competencia desmedida, han decidido aventurarse a mercados internacionales, a invertir en su empresa, en su infraestructura, decidieron invertir en certificarse, en capacitar a sus colaboradores, y en cumplir los requerimientos internacionales, como social compliance, calidad, servicio, condiciones laborales, entre muchos otros pedimentos que requieren las empresas extranjeras.
¿Dónde están hoy? Exportando el 95 % de su producción, con grandes oportunidades de crecimiento, con una capacidad de producción completa y con grandes oportunidades para diversificarse.
En el calzado también hay grandes casos de éxito, marcas que han sabido crear una sólida propuesta de valor y que han abierto un camino hacia la internacionalización, como Cuadra, Flexi, Capa de Ozono, Brantano, Caborca, Vaqueras y muchas otras más. Es decir, hay un camino, hay oportunidades y la industria mexicana tiene un gran potencial para internacionalizar nuestros productos. Hoy tenemos un proyecto de transformación y debemos afrontar el reto para cambiar de paradigma. Lograr ser una empresa de clase mundial abre oportunidades para atender una demanda global, que puede generar un futuro próspero para el negocio, con mejores márgenes de rentabilidad, mayor propuesta de valor, pero con un nivel de cumplimiento y exigencia, al que debemos evolucionar como cadena proveeduría-cuero-calzado.
Algunos empresarios piensan que hablo mucho y que hago poco. Me encantaría que quienes opinan esto, vengan a CICEG, conozcan lo que estamos haciendo, se involucren en los proyectos y acciones en las que todos los empresarios y colaboradores trabajamos día a día. Hoy, hay muchas soluciones, servicios y proyectos en CICEG para impulsar la competitividad de las empresas; el bufet está servido, pero no vamos a llevar la comida a cada empresa. Necesitamos empresarios que inviertan tiempo, esfuerzo, interés, pasión y en CICEG, no somos empresarios cruzados de brazos, somos empresarios que ponen el ejemplo participando, aportando ideas, colaborando, porque esa es la nueva mentalidad global que necesitamos.
