viernes, agosto 28, 2026
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SE ADAPTAN ARTESANOS A PANDEMIA, Y A MUNDO DIGITAL

Adaptarse al mundo digital es inevitable. Incluso para los artesanos, quienes enfrentan un inmenso reto desde hace años, que ha venido a aumentar con la pandemia del coronavirus. Ante los intempestivos cambios de semáforos epidemiológicos, muchos han optado por las redes sociales como medio de difusión.

Alberto Vázquez es originario de Oaxaca, pero actualmente se encuentra en León como parte del evento “Oaxaca, arte fiesta y tradición”, que hace presencia en el Parque Hidalgo y muestra, entre otras cosas, las artesanías provenientes de este estado de la República Mexicana.

Vázquez y su grupo han viajado por toda la república ofreciendo sus productos, y para ellos era muy natural mostrarlos al público de manera cálida y cercana, sin ningún problema… pero en 2020 llegó la pandemia del coronavirus y como toda la humanidad, tuvieron que guardar “sana distancia” y enfocarse en adaptarse.

Vázquez se tuvo que valer del mundo digital, y concretamente, las redes sociales. Su caso ha sido similar al de miles de artesanos en todo el mundo. Él se dedica a crear soldaditos y figuras de plomo grabadas en piedra, técnica que actualmente se va extinguiendo.

“Yo me asesoro con mi hija, y muchos clientes se han solidarizado conmigo. Tengo la suerte de tener coleccionistas que ya conocen mi trabajo. En esta época de pandemia hice dos tableros de ajedrez, entre muchas otras cosas. Ha sido dificil para los artistas populares, y aunque para los jóvenes es más sencillo, el mercado es muy selecto pues a los jóvenes no les interesa mucho el arte popular”.

“Sin embargo, esto nos ha obligado, y motivado, para usar las redes sociales, y hemos mandado piezas hasta Madrid”.

HISTORIA

El artesano cuenta que se inició desde niño en su natal Oaxaca. Desde niño comenzó haciendo cobijas artesanales. Poco a poco se especializó en el oficio. Su abuelo le daba forma con los telares y los colores, y con el paso del tiempo aprendió mucho más.

“Desde muy temprana edad tuve la enseñanza para guiarme por las artesanías. Ya tenía yo seis años de edad”.

Su padre vendía soldaditos y minaturas de plomo, y él aprendió del oficio. A lo largo de su carrera ha obtenido galadrones como el Premio Nacional de la Juventud en los años ochenta, y su trabajo aparece en el libro “Grandes maestros del arte popular en Oaxaca”.

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