
No existen registros oficiales que permitan saber cuántas niñas, niños y adolescentes en Guanajuato se encuentran en situación de vulnerabilidad por la desaparición de un familiar. A nivel nacional, una estimación apunta a que podrían ser alrededor de 165 mil hijas e hijos de personas desaparecidas.
Esta es una de las principales conclusiones del informe Hijas e hijos de personas desaparecidas en México, elaborado por Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe y el Observatorio Infancia Latina.
Juan Martín Pérez García, coordinador regional de Tejiendo Redes Infancia, explicó que actualmente tampoco se conoce cuántas personas desaparecidas son madres o padres, la edad de sus hijos, quién está a cargo de su cuidado ni las necesidades que enfrentan.
El informe señala que entre 2025 y agosto de 2026 aumentaron de 91 mil 272 a 103 mil 176 los registros de personas de entre 15 y 49 años desaparecidas o no localizadas en el país, un incremento de aproximadamente 11 mil 900 casos. Guanajuato se encuentra entre las entidades con mayor aumento, con una variación de 2 mil 366 registros en ese grupo de edad.
Sin embargo, estos datos no permiten determinar cuántos son madres o padres ni cuántos menores quedaron afectados por su desaparición.
Para dimensionar esta población, el informe tomó los 103 mil 176 registros de personas desaparecidas o no localizadas de entre 15 y 49 años en agosto de 2026 y los cruzó con un indicador de 1.60 hijas e hijos obtenido de la ENADID 2023. El resultado es una estimación de aproximadamente 165 mil hijas e hijos potencialmente vinculados con personas desaparecidas.
Pérez García aclaró que se trata únicamente de una estimación: no significa que existan exactamente 165 mil 82 hijos e hijas de personas desaparecidas ni que todos sean actualmente niñas, niños o adolescentes, pues los registros corresponden a distintos periodos. Tampoco puede asumirse que las 103 mil 176 personas sean madres o padres.
El problema, señaló, trasciende la falta de una cifra. La desaparición de un familiar puede modificar las condiciones económicas del hogar, las responsabilidades de cuidado, la continuidad escolar y la seguridad de niñas, niños y adolescentes.
Por ello, el informe propone que desde el momento en que se reporta una desaparición se identifique si existen hijas o hijos y se evalúen su edad, situación escolar, cuidados, salud, ingresos, desplazamiento y posibles riesgos. También plantea establecer mecanismos de protección y destinar presupuesto específico para su atención.
La organización advierte además que las hijas e hijos de personas desaparecidas tienen poca presencia específica en documentos y recomendaciones internacionales, donde suelen ser considerados únicamente como parte de las familias. Considera que esto refleja un problema de adultocentrismo que deja fuera sus necesidades particulares.



