1985-2017
A treinta y dos años del temblor que dejó perplejo al mundo y paralizó a México ahora se repite la historia con otro movimiento telúrico que conmocionó a nuestros hermanos, no sólo en la Ciudad de México, también en varias regiones del istmo y centro del país. Hoy los ojos del mundo aprecian las imágenes devastadoras y escenas que conmueven las vidas de nuestros compatriotas.
Lo que es necesario resaltar es la respuesta solidaria y desinteresada, así como la unidad de muchos mexicanos ante los embates de la naturaleza que han ocasionado el sufrimiento de personas provocado por inundaciones y derrumbes de edificios, construcciones, templos y otros inmuebles.
Aunque no es factible evitar los sismos o prevenirlos, a pesar de las alarmas que ponen en alerta a la población, sí hemos aprendido la manera de responder brindado la ayuda inmediata a las personas atrapadas entre los escombros de los edificios destruidos.
Vemos que se desvanecen las divisiones de ideas, religión, credo político y diferencias en pensamiento para dar paso a la cooperación desinteresada por otro ser humano en desgracia arriesgando, en muchos casos, su propia vida por poner a salvo a niños, mujeres, hombres atrapados y lesionados entre trabes de concreto y espacios reducidos, sin esperar a cambio remuneración alguna salvo la satisfacción del poder asistir o ayudar, y tal vez, el rescatar a una persona con vida.
Hemos visto sin lugar a dudas la pasión de los mexicanos, el trabajo comunitario, la participación inmediata sin importar el desvelo, esfuerzo o cansancio.
Las personas se han organizado en tal forma que los insumos recibidos por parte de particulares, organizaciones no gubernamentales, industria, empresas, etc.
Ha superado las expectativas.
Pero……si ya se… como observación. El pero como conjunción adversativa, permite, en contraposición con lo expresado anteriormente mencionar que el suelo no es parejo para todos.
Mientras muchas personas se esfuerzan por brindar ayuda, otras abusan, engañan (inventan telenovelas) y despojan los recursos que desinteresadamente se han entregado sin fines de lucro. Es el otro lado de la moneda que obscurece a nuestra nación.
Nuestras autoridades “tan preocupadas” se apoyan en el esfuerzo realizado por muchos mexicanos para levantarse el cuello. No fue como en el ‘85 en donde el presidente de la Madrid se quedó estupefacto y sin acción ante los sucesos. Hoy la respuesta y presencia de todos los niveles de atención gubernamental estuvieron enfrentando inmediatamente los desastres, manteniendo información y poniendo en acciones los diferentes planes de soporte ciudadano como el Plan Mx o DN3.
Lo que no pasa desapercibido es que del dicho al hecho hay mucho trecho y vemos como ante estos acontecimientos algunos servidores públicos y legisladores en conjunto con los partidos políticos han puesto en evidencia sus lealtades, la poca congruencia y apoyo a la ciudadanía.
Hay voces que han sugerido que de los presupuestos millonarios que recibirán para las campañas se aprovechen en la reconstrucción de las zonas afectadas. Sin embargo, parece ser que no es factible porque son regulados por las leyes que emanan de nuestra Constitución y fueron diseñadas por los legisladores que asignan ese dinero. Nuestros congresistas que pregonan estar a favor de México y del bien social, o los partidos políticos que dicen ser y representar los máximos estándares en honradez y acciones sociales y descalifican a diestra y siniestra los abusos realizados por servidores públicos, sorprenden que en ningún momento hayan convocada una sesión extraordinaria de emergencia para buscar la forma de enmendar las leyes para apoyar las necesidades de los damnificados.
Gobierno y partidos políticos calladitos. Solo por ahí Morena vislumbró la posibilidad de donación a sabiendas que la ley y el INE no se lo permitirían, aunque paulatinamente, por la presión de la sociedad, no les quedó e otra, que buscar soluciones y tratar de rectificar su error y egoísmo.
Candiles de la calle y oscuridad de su casa. Pregoneros y merolicos de las calles que anuncian remedios maravillosos y elixires para curar todo mal.
Contrastes y claroscuros de nuestro pueblo.
Unidos en el bien social por las desgracias acaecidas, laudables, reconocidas y de gran mérito, pero desunidos en la respuesta a las acciones de los mexicanos corruptos y desleales que han deteriorado la credibilidad de las instituciones que forman parte del Gobierno.
Hay mexicanos que han donado hasta lo que no tienen. Hay otros que teniendo todo no dan nada y sí buscan rescatar a Frida Sofía.
¿De qué lado podemos ver a México?
Son dos polaridades que conjugan en un pueblo real y místico. Difícil de entender pero que súbitamente hacen que brote una sonrisa y una lágrima en nuestro rostro.
¿Alegría y tristeza?
¿Verdad o mentira?
Todo depende del cristal con que se mira.
Lo que rescatamos fue a FS, es decir fe y solidaridad en nosotros.
Esperemos que perdure y se fortalezca.
¡Hasta la próxima!
Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.com
